1506 - 1507 Viaje de don Fernando a Napoles

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1506–1507 Viaje de don Fernando a Nápoles



El 4 de septiembre zarpa de Barcelona una escuadra de diez galeras al mando del almirante don Ramón Cardona, cuatro de Sicilia a las órdenes del don Tristán Dolz, más tres carracas genovesas y naos, con rumbo a Nápoles, en la galera Real construida exprofeso para la ocasión, viaja el rey don Fernando V ‹El Católico› a quien siguen muchos caballeros del reino de Aragón y unos pocos de Castilla, la Real va al mando de Mosén Luis Galcerán de Vilamarí, sufren un temporal que les obliga a recalar en Palamós, al calmar llegaron a Tolón y otros puertos franceses donde fue recibido con grandes muestras de afecto, entando en Portofino el 5 de octubre, se le comunica el fallecimiento de don Felipe I por cartas de sus nobles demandando su regreso, firmó las cartas de pésame y continuo sus recaladas para descansar, al salir de uno de ellos se encuentran con cuatro galeras y tres fustas de la escuadra de Nápoles al mando del zamorano don Nuño Docampo, quien había zarpado de Gaeta para unirse a la comitiva llevando a don Gonzalo Fernández de Córdoba para presentarle sus respetos, entrando en Gaeta, pasando por fin a Nápoles donde fue recibido el domingo 1 de noviembre con gran estruendo de la artillería, donde entraron en el puerto los 22 buques disparando salvas y empavesados con ricos tendales.

«Llevaba el Gran Capitán una ropa carmesí abierta por los lados, aforrada en rico brocado, y el sayo de oro amarillo, y un collar de oro y perlas muy rico, y colgando dél un joyel muy maravilloso. Sus alabarderos vestidos de sedas de sus colores. El Próspero Colona y Fabricio y el duque de Términi iban vestidos de ropas rozagantes de brocado aforrado en damasco plateado.

Y como fuese de noche antes de llegar á palacio, se encendieron hachas, que pareció en la mitad del día; y sólo el Gran Capitán sacó treinta pajes de librea con hachas. Y entrando el Rey por palacio fue recibido de la Reina, su hermana, y de la Reina, su sobrina, y de la reina de Hungría, hija del rey D. Fernando, su primo, mujer que había sido del buen rey Matías de Hungría; y el Rey las abrazó á todas con mucho amor, las cuales estaban acompañadas de muchas damas é hijasdalgo vestidas de oro y brocado de mucha pedrería»

Pero don Fernando no estaba allí para recibir regalos, el viaje lo había hecho para asegurarse de ser erróneas las comunicaciones por las que el Gran Capitán quería titularse rey de Nápoles, por ello en cuanto le dejaron solo ordenó diera don Gonzalo las cuentas de las cantidades entregadas por Aragón para la conquista del reino.

Según consta en documento conservado en el Museo de Artillería (después Museo del Ejército) dice: «Doscientos mil setecientos treinta y seis ducados y nueve reales en frailes, monjas y pobres para que rogaran á Dios por la prosperidad de las armas españolas. — Cien millones en picos, palas y azadones. — Cien mil ducados en pólvora y balas. — Diez mil ducados en guantes perfumados para preservar á las tropas del mal olor de los cadáveres de los enemigos tendidos en el campo de batalla. — Ciento setenta mil ducados en poner y renovar campanas destruidas con el uso continuo de repicar todos los días por nuevas victorias conseguidas sobre el enemigo. — Cincuenta mil ducados en aguardiente para las tropas en días de combate. — Millón y medio de ídem para, mantener prisioneros y heridos. — Un millón en misas de gracias y Te Deum al Todopoderoso. — Tres millones de sufragios por los muertos. — Setecientos mil cuatrocientos noventa y cuatro ducados en espías. — Y cien millones por mi paciencia en escuchar ayer que el Rey pedía cuentas al que le ha regalado un reino.»

Fueron del agrado del Rey las respuestas, por ello ordenó a su secretario don Miguel Pérez de Almazán la certificación fechada el 25 de febrero de 1507. Fue relevado del mando del gobierno a cambio se le otorgó el ducado de Sesa y Terranova y en el mismo documento se dice: «…declaro á todas las gentes de este siglo y á todos los que estaban por venir al mundo, los esclarecidos y señalados servicios de mi Capitán general, y deseo que este testimonio lleve la noticia a todos los señores de la tierra y á todas partes del mundo, y durara para siempre.»

Visitó el reino y como no dejaban de recibir correos de Castilla regresó a Gaeta donde embarcó en la Real [1] junto a quince galeras más, saliendo el 4 de junio, la derrota iba a ser la misma, pero la acortó al no entrar en Ostia y Civitavechia, enviando al Papa Julio II disculpas por la premura con la que era reclamado en su reino, por mediación de su embajador don Jerónimo Vich, en Génova espero al duque de Sesa, quien le dijo que el rey de Francia se encontraba en Saona, por ello se puso rumbo a la plaza, permaneciendo cuatro días en conversaciones con Luis XII (pero no podía visitar al Papa)

La sorpresa surgió cuando fueron a comer el primer día, pues Luis pidió se sentara junto a ellos don Gonzalo, estando en la comida se despojó de una cadena de oro y se la colgó a don Gonzalo; según testigo presencial nos dice: «Quiso el rey de Francia honrar á Gonzalo de Córdova por la excelencia de su persona, con que comiese á la mesa con los dos Reyes, y siempre le llamó Gran Capitán, y lo mismo toda la nación francesa, de donde, por sus grandes hazañas, procedió este nombre; y aunque se lo puso también el Pontífice León X, es propio de franceses, como queda dicho, y no salió de la jactancia española.» Es verdad; entre los españoles de Nápoles y entre sus mismos soldados se le designa sencillamente por Gonzalo Hernández.

En el puerto de Saona rivalizaron las escuadra empavesadas, las de Aragón con sus colores incluso en las velas, las francesas con sus flores de Lis, de entre todas ellas llamó la atención una gran carraca con la insignia del almirante Philippe de Ravestain por su gran tamaño, pues llevaba 1.200 hombres de guerra, sin contar el resto de maniobra y grumetes, montando 200 piezas de artillería de ellas 14 con el armón con ruedas, tirando balas de hierro fundido.

Salieron costeando realizando las mismas paradas que a la ida, llegando a Cadaqués el 11 de julio pero sin desembarcar, el 14 seguido entró en Barcelona, por haberse declarado una peste tampoco bajó a tierra, decidiendo proseguir hasta Valencia donde llegó el 19, desembarcando el 20 [2] pasando por el camino Real a Castilla, al llegar a la Corte (no se menciona ciudad) despidió al Gran Capitán a quien no volvió a llamar.

Notas

  1. La Real iba armada con una pieza de crujía de 43 quintales con bala de piedra, 12 corvatanas y 12 pasavolantes con cepo, horquilla y calces, las demás llevaban el mismo armamento.
  2. En el documento se escribe es el mes de junio, mientras en su cabecera se dice es julio, debemos suponer es un error de imprenta y el veraz es julio por ser el título se tendría más cuidado al componerlo.

Bibliografía:

Carta del rey D. Fernando al doctor de la Puebla, fecha en Valencia á 20 de julio de 1507, notificándole las ocurrencias de su viaje desde Nápoles. Colección de documentos inéditos para la historia de España, tomo XXXIX, página 428.

Fernández Duro, Cesáreo.: Disquisiciones Náuticas. Facsímil. Madrid, 1996. Tomo 1.

Fernández Duro, Cesáreo.: Viajes Regios por Mar en el transcurso de quinientos años. Sucesores de Rivadeneyra. Madrid, 1893.

Zurita, Jerónimo.: Anales de la Corona de Aragón. C. S. I. C. Institución ‹Fernando el Católico› Zaragoza, 1967. Facsímil de la Edición Príncipe de 1562 y la mejorada de 1585.

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