1676 Combate de Agosta 22 / IV

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1676 Combate de Agosta 22 / IV



Después de unos días en que ambas partes jugaron sus cartas, llegó el 22 de abril de 1676, cuando las escuadra enfrentadas se divisaron frente al puerto de Agosta, situado en la provincia de Siracusa en la isla de Sicilia. La francesa compuesta por treinta navíos, a costumbre de la época, divididos en tres cuerpos, la vanguardia al mando de Lamerías, el centro a las de Dusquesne y jefe de toda ella, y Gabaret la retaguardia. Por parte de la escuadra combinada se reunían veintidós navíos, diez de los cuales eran españoles y nueve galeras, la vanguardia holandesa al mando de De Ruyte, el centro formado por la española, al mando del marqués de la Cerda y en la retaguardia, el resto de la holandesa al mando de De Haen aunque las galeras formaban uno a parte, por ello en realidad eran cuatro las divisiones.

De Ruyte enarbolaba su insignia en un magnifico navío de 80 cañones, con el nombre de Eendracht (Concordia), con el cual se estaba enfrentando al navío francés Magnifique y a punto de cortar la línea gala, cuando cayó herido de muerte el almirante holandés, pues un proyectil le seccionó el pie izquierdo, con fractura de la misma pierna, pero al ocurrir este hecho, siendo al principio del combate, la propia tripulación del navío holandés, dejó prácticamente de obedecer, por ello se generalizó la confusión en toda la línea.

Duquesne siempre vigilante, se apercibe que algo grave había ocurrido en el navío insignia holandés, ordenando a su navío, el Saint Esprit se aproe al Concordia, al que le siguió el después famoso almirante Tourville, pero el segundo jefe holandés De Haen, consiguió meter su navío, el León, en el centro para proteger a su jefe y a quien seguían el resto de sus buques de la retaguardia, por ello los franceses desistieron al verlo tan reforzado.

Por parte española la distinción la obtuvo como siempre la actuación de las galeras de España, al mando del marqués de Bayona quien a pesar de lo recio del combate (era entre galeones de mucho porte, ya casi navíos), por estar trabados con máximo empeño ambos contendientes, al ver que varios navíos holandeses estaban desmantelados y a merced del enemigo, penetraron en el centro desafiando todo el fuego cruzado de unos y otros, logrando lanzar guías que fueron recogidas con cables y a remolque consiguieron sacar cuatro de ellos cuando ya se daban por perdidos.

La escuadra aliada muy mal tratada en el combate puso rumbo a Siracusa. Los datos del combate son muy distantes y distintos dependiendo de quien escribe, hasta el señor Mahan da su opinión al respecto, quien como siempre culpa a los españoles de hacer perder el combate a los holandeses. (Hay cosas que no cambiaran nunca, pues de "sabios" está el mundo lleno en cualquier época, pero sabios de sillón, no de acción ni en ella.)

Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895-1903.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Thayer Mahan, Alfred.: Influencia del Poder Naval en la Historia. Partenón. Buenos Aires. Argentina, 1946.

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