1796 Cartagena y la popa de Horatio Nelson

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Cartagena y la popa de Horatio Nelson 19 / XII / 1796



En el combate del día diecinueve de diciembre de 1796, se enfrentaron, las fragatas españolas Santa Sabina, de 40 cañones, de ellos 28 de á 18 libras y doscientos ochenta y seis hombres de dotación, Santa Matilde de 34, contra las británicas Minerve, al mando del capitán George Cokburne y la insignia de comodoro de Nelson, a pesar de ser capitán de navío, del porte de 42 cañones, de á 24 y 12 en conserva con la Blanche de 32.

Estando en aguas de Cartagena se divisaron y comenzó el combate a las once de la mañana. La Santa Sabina se enfrentó a la Minerve y la Santa Matilde a la Blanch, estas dos se fueron separando de las primeras. La Minerve británica llevaba otras 8 carronadas de á 32, lo que tras tres horas de combate causó dos muertos y cuarenta y ocho heridos, de estos dos oficiales en la Santa Sabina, más sin palo de mesana y dañados los dos restantes, causa por la que la dejó sin suficiente dotación ni arboladura para maniobrar, causando al enemigo siete muertos y treinta y tres heridos, viéndose obligado su comandante a rendir el buque.

Nelson ordenó fuera abordada por un trozo de su dotación para marinar la presa, al mando de su segundo de casi toda su vida Hardy, pero hete aquí la gran sorpresa del británico, cuando le informó su amigo que el comandante de la fragata española era don Jacobo Stuart [1], lo que significaba que había capturado al descendiente de la primera monarquía inglesa, los Estuardo, por lo que casi le tuvo que rendir pleitesía. Esta es la anécdota de este encuentro naval, puesto que don Jacobo era descendiente en segunda línea de los duques de Berwick británicos.

Nelson estaba ensimismado con la captura realizada y su egregio comandante, pues no comprendía como un británico de tanto arraigo en su país estaba a las órdenes de España, mientras pasaron las horas y sobre las cuatro de la madrugada comenzó a amanecer, cuando otearon el horizonte vieron con asombro que se les echaba encima la fragata Santa Matilde al mando de don Miguel Mª Gastón quien había dejado fuera de combate a la británica Blache, siendo el que recuperó a la fragata Santa Sabina.

A lo que se añadió, que al comienzo del combate el rugir de los cañones alertaron a las fuerzas que estaban en Cartagena, dándose la orden de hacerse a la mar una división lo antes posible, siendo la que apareció en estos momentos en el horizonte, eran las velas del navío Príncipe de Asturias, del porte de 118 cañones acompañado de las fragatas Ceres, de 40 y Perla, de 34, por ello el comodoro Nelson dio por sentado que contra todos no podía y ha sido la única vez en su vida, que tuvo que salir por viento y aguas, aunque bien es verdad que lo contrario era perder de antemano y Nelson no era de esos.

Bien es cierto, que se separó tan rápido de la fragata española, que a su amigo de toda la vida Hardy y quien le vio morir en Trafalgar porque era el capitán del Victory, lo dejó abandonado junto al trozo de presa. Ya en la huida les dio alcance la Blache, con rumbo ambas a Gibraltar, comenzando una caza durante todo el día por parte de las fragatas españolas, causándole otros diez heridos hasta conseguir dejarlas fuera del alcance de la artillería. Siendo la única vez en su vida, que alguien ha visto la popa huyendo del buque al mando de Horacio Nelson.

Al arribar al Peñón Nelson puso en conocimiento de John Jervis a quien llevaba a bordo, Jervis lo sentó a su mesa entregándole una carta laudatoria de sus inmejorables servicios a su Rey, al mismo tiempo que le daba la libertad, deseando que por parte española se hiciera de igual forma y le fueran devueltos los miembros de la dotación de presa y a su capitán Hardy, lo que tuvo a bien ser concedido por S.M.

Notas

  1. Nos ha costado encontrar al comandante de la Santa Sabina, ya que no existía ningún Jacobo Stuard en la obra de Válgoma y esto no era normal, por ser el autor quien era y por ser el comandante de la fragata de una gran Casa de la aristocracia, al parecer se ha resuelto el misterio, que tenía una cierta enjundia por los cambios de nombres en los diferentes registros. En la obra citada en el Expediente N.º 2.561, sentando plaza en la Compañía de Ferrol en su folio 81, el 27 de febrero de 1778, figura Mariano Stuard y Cagigal, lo que nos llevó a averiguar en la casa de Berwich su descendencia, resultando que, su nombre era Mariano Jacobo Fitz-James Stuard y Cajigal, nacido en Madrid el 8 de septiembre de 1765, siendo su padre, don Buenaventura (figura con el nombre solo de Ventura) Fitz-James Stuard y Colón de Portugal, siendo éste el cuarto hijo de James Francis (Diego Francisco) Fitz-James Stuard, II Duque de Berwich, casado con doña Catalina Ventura Colón de Portugal, IX Duquesa de Veragua. Por ello sobrino del III Duque de Berwich, don Diego Francisco Duarte Fitz-James Stuard y Colón de Carbajal (como se podrá apreciar con los mismos nombres que su abuelo). Y su madre la esposa de don Buenaventura, doña María Josefa de Cagigal y Monserrat.

Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895-1903.

Válgoma, Dalmiro de la. y Finestrat, Barón de.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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