1797 Nelson amputacion de su brazo en Santa Cruz de Tenerife

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Nelson, amputación de su brazo en Santa Cruz de Tenerife, 1797


A título de ejemplo voy a plasmar aquí la célebre herida de nuestro más amado enemigo, Nelson:

Retrato de Nelson en una lancha sujeto por sus compañeros.
Nelson embarcando en una lancha ya herido para transbordarlo al navío Theseus. Visión muy romántica de la más que dolorosa escena.

Nelson fue derrotado en Tenerife, pero no solo derrotado. Una bala de mosquete le dio de lleno en el brazo derecho. Sangraba copiosamente…dicen que Nelson dijo «soy hombre muerto» Su asistente e hijastro, Josiah rápidamente tomó su pañuelo de seda negro y lo anudó fuertemente como un torniquete para parar la hemorragia. Nelson fue conducido a las naves…porque entendían que…solo el cirujano podría salvarle. Nelson fue conducido al Theseus. «Decid al cirujano que prepare su instrumental…sé que debo perder mi brazo derecho»…so the sooner it is off the better. (Cuanto más pronto mejor)

El cirujano del Theseus se llamaba Thomas Esherby. En su reconocimiento apreció: fractura comminuta del brazo derecho por una bala de mosquete que penetra un poco por encima del codo. La arteria seccionada. El brazo fue pues rápidamente amputado.

Es decir, una bala de mosquete había herido el brazo derecho del célebre marino, un poco por encima del codo, causando por su fuerza la rotura en varios fragmentos del hueso húmero. Además, había seccionado la arteria humeral, la arteria principal del brazo. El torniquete puesto en tierra (en realidad a eso no se llama torniquete) le había sin duda salvado de morir desangrado en pocos minutos.

Una bala de mosquete apreció el cirujano. Otra cosa es que pudo dispararse como metralla por un cañón, como se admite corrientemente.

La herida entrañaba un riesgo mortal…el destrozo del tejido más la suciedad hubiese por si mismo causado la muerte por infección y septicemia con una probabilidad mayor de 50% para la época. A mediados del siglo XIX en Inglaterra la tasa de mortalidad de ese tipo de heridas (fracturas abiertas) en lesiones civiles era mayor de 70%, hasta la aparición de los métodos listerianos que disminuyeron la tasa a 30%. Pero había otro dato fatal…la sección de la arteria causaría la gangrena por falta de riego del antebrazo y la mano…esa lesión era 100% mortal. Si Nelson hubiese sido herido algo más de 100 años después, en la contienda de la primera guerra mundial, su destino hubiese sido el mismo. Si lo hubiese sido en la segunda, y asistido por los mejores cirujanos de la época, los alemanes…nada hubiesen podido hacer por él…salvo amputarle el brazo, como hizo el cirujano del Theseus. La reparación de las heridas arteriales solo se empezaron a realizar en la guerra de Corea, y fueron más frecuentes, gracias a los traslados por helicópteros, en la de Vietnam…Nelson fue herido 160 años pronto……

Pero como se haría su amputación???

Nelson, despojado de su uniforme, sería sujetado fuertemente en una mesa o en una silla por varios asistentes, bajo sus dientes un cuero para morder tendiendo el brazo derecho al cirujano; este, colocaría en primer lugar un torniquete (esta vez sí) un poco por debajo de la axila. Su instrumental extendido, al alcance de su mano…primero tomaría el cuchillo de amputación, un cuchillo afilado y puntiagudo, algo más grande que un cuchillo de mesa. Con un solo corte circular y rápido rodearía toda la carne a la altura del tercio medio del brazo, seccionando piel, músculos y nervio hasta el hueso…Nelson se estremecería de dolor…el cirujano, impasible, retraería la carne seccionada hacia arriba, descubriendo todo lo posible, unos pocos centímetros, el hueso. Rápidamente, aplicaría la sierra, cortando el hueso húmero lo más alto que pudiese…El dolor de Nelson se puede imaginar…Una vez cortado el brazo, hurgaría en la herida para localizar la arteria y la vena, se tomarían con un pequeño garfio, y se anudaron con hilos de seda. Probablemente aplicase después unos toques con un hierro calentado al rojo vivo, el cauterio, para parar la hemorragia de los pequeños vasos sanguíneos…Todo esto se realizaría en menos de 2 minutos de tiempo…dos eternos minutos…Para finalizar, un vendaje y opio…

Pero esas heridas daban frecuentemente problemas. El hueso siempre exteriorizaba por la herida y daba lugar a supuración crónica. Nelson debió ser atendido nuevamente en Inglaterra, donde posiblemente le volvieron a amputar un poco más arriba.

Doctor en cirugía. P. L. Hervás.

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