1801 - Sentencia del Consejo de Guerra de Generales por la perdida del jabeque Gamo

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1801 - Sentencia del Consejo de Guerra de Generales por la pérdida del jabeque Gamo


Como es Ley se formó un Consejo de Guerra de Generales para juzgar las causas de la pérdida del buque, siendo su fallo:


«Excmo. Sr. — Enterado el Rey del proceso formado á la oficialidad, guarnicion y tripulacion del jabeque Gamo, apresado el día 6 de mayo de 1801 por un bergantín inglés sobre la costa de Cataluña, así como de la sentencia impuesta á los reos por el Consejo de guerra de Generales que lo ha examinado en el Departamento de Cádiz, y de lo que sobre el particular ha espuesto el Supremo Consejo de la guerra, á quien tuvo á bien consultar; se ha servido S. M., conformándose con el dictámen del Fiscal militar de este Tribunal, resolver lo siguiente:


Que el teniente de navío D. Manuel de Torres, comandante del jabeque Gamo, aunque murió en la accion, y parece que con su sangre lavó los graves defectos que originaron la toma del buque que le estaba confiado, como un Comandante no cumple con morir como un simple soldado cuando no ha llenado antes los deberes á que le constituye su ciencia, celo y prevision de los lances, es deudor á su Real Persona, á la patria y al cuerpo de la Armada, de la ignominia con que aquel dia cubrió al pabellon su torpe proceder.


Que el teniente de navío D. Ramon Garnica, segundo comandante del jabeque, sufra cuatro años de suspension de empleo, haciendo en ellos dos campañas de aventurero.


Que el teniente de fragata D. Manuel Rovira, sin embargo de que se portó con bizarría en la accion, sea reprendido por las faltas de prevision que tuvo en dicho acto.


Que el teniente de fragata D. Antonio Pardo, sea suspendido de su empleo por dos años, haciendo en ellos una campaña de aventurero.


Que el alférez de navío D. Agustin Manglano sufra un año de suspension de empleo, y que concluido este haga una campaña de aventurero.


Que el alférez de navío D. Pablo Vila, se le deponga de su empleo indecorosamente por su cobardía, y que quede sin opcion para volver al servicio.


Que al alférez de navío Perez Chuecos, sin embargo de que ha muerto, se le declare libre de todo cargo.


Que al alférez de navío D. Manuel Geraldino, se le suspenda de su empleo por un año, y que haga en él una campaña de aventurero.


Que el alférez de fragata D. Juan Zorrilla, sufra tres años de suspension de empleo.


Que el alférez de fragata D. Pedro García Navarro, quede absuelto de las cortisimas faltas de que es acusado.


Que el alférez de fragata D. Francisco de Paula Zayas, sirva seis meses en clase de aventurero.


Que á la tripulación y guarnicion se ponga en sus asientos la nota de haberse hallado en la indecorosa rendicion del jabeque Gamo, la misma que deberá borrarse luego que acrediten su buena conducta en otra ocasion de armas, exceptuando de esta pena á los que consta en el proceso haber estado en el alcázar y castillo; á los heridos y á los que fueron destinados desde el principio á los lugares de poco riesgo.


Y últimamente, que al sargento Francisco Jerez, al igual clase Francisco Soto, al granadero Pascual Esteller y al soldado Bernardo Monzo, se les ponga la misma nota con el recargo de que les sirva de atraso en su primer premio de constancia, como no hayan borrado esta nota en alguna accion de armas.


Todo lo que participo á V. E. de Real órden con inclusion del proceso, á fin de que disponga su pronto y puntual cumplimiento y lo hago notorio en la Armada para que llegue á noticia de todos y les sirva de escarmiento. — Dios guarde á V. E. muchos años. — San Lorenzo 1º de diciembre de 1804. — Domingo de Grandallana. — Sr. D. Francisco Gil de Lemos.»


Como pensamos viene a razón, añadimos el comentario de don Francisco de Paula Pavía: «Se ve la severidad y rigidez con que en lo antiguo se examinaban los hechos en que intervenia el honor del uniforme y el lustre de las armas; pues al comandante D. Manuel de Torres y Pezuela no le valió su limpia y distinguida historia militar, contar con doce años de clase y haber con su sangre si se quiere, lavado las faltas que cometió en el combate de referencia: ejemplo que deben tener presente nuestros jóvenes oficiales, considerando que en la guerra, y más en la mar que en la de tierra, no hay vigilancia y precaucion que no deba adoptarse para evitar sorpresa de enemigos, siempre funestas á su reputacion y al interés del servicio.»

Bibliografía:

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Transcrita s. e. u. o. por Todoavante.

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