1873 Combate naval de Portmán

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1873 Combate naval de Portmán



Incrementada su escuadra don Miguel Lobo salió de Gibraltar el lunes 6 de octubre, compuesta por la fragata acorazada Vitoria, las de hélice Almansa, Naval de Tolosa y Carmen, con los vapores Ciudad de Cádiz y Colón, la corbeta Diana y la goleta Prosperidad , por el duro temporal de levante el 7 entraron en Almería, al anochecer del 9 salieron con rumbo al N., presentándose ante Cartagena el 10 a las diez de la mañana, de donde salió la escuadra cantonal el 11 siguiente compuesta por las fragatas acorazadas Numancia, Tetuán y Méndez Núñez con el vapor Fernando el Católico, la seguía a distancia la goleta Buenaventura con bandera de la Cruz Roja, si bien eran menor número su poder de fuego era muy superior por reunir tres acorazadas.

Se encontraban frente a la ensenada de Portmán cuando la Numancia, con insignia de Almirante (el general Contreras de caballería) abrió fuego sobre la Vitoria, pero no era efectivo por errar demasiados proyectiles, lo que no ocurrió con la del mando de Lobo, tanto que en poco tiempo la cantonal se vio obligada a retirarse, habiendo recibido tres impactos que le causaron algunas averías, por ello paso a dirigirlo sobre la Méndez Núñez, ésta al ver que se ponía proa a ella se pegó a tierra en franca huida, cuando a toda máquina se iban acercando de pronto se interpuso la fragata francesa Semíramis con todo su velamen desplegado, (un acto no compresible cuando ninguno de ellos en Alicante hicieron algo parecido) evitando que la Victoria pudiera proseguir con sus intenciones.

Óleo representado el combate de Portmán.
Óleo representando el combate de Portmán
Cortesía del Museo Naval. Madrid.
Aquí insertamos parte del texto que se escribió en el libro de bitácora del buque:

Comillas izq 1.png «Pero a pesar de toda la pericia y serenidad del Comandante de esta fragata, no le permitía conseguir su intento, y cuando ya caía la Vitoria sobre estribor para embestirle, inevitablemente se encontró detenida en su evolución, en el momento más crítico de ella, por la proximidad de la fragata francesa de guerra Semíramis (á cuya parte de tierra iba la Méndez Núñez), con cuyo buque se hubiera abordado sin remedio, de no haber levantado el timón, y de consiguiente suspendido la caída sobre estribor. Y con este motivo indicaré que al Gobierno de la República toca avalorar la circunstancia de que un buque de guerra extranjero se permita estar pegado á nuestra costa, en nuestras aguas jurisdiccionales, mientras nuestros buques están combatiendo en ellas. Por mi parte, como jefe de nuestras fuerzas combatientes, diré que ese buque de guerra ha impedido que la Victoria embistiese á la Méndez Núñez, y que ésta por algunos minutos recibiese el fuego de nuestras fragatas de madera, pues éstas, viéndola durante ese tiempo próximo á la Semíramis, no pudieron hacérselo. Pero no es esto sólo. Los tripulantes de la Vitoria, al ver que la misma Semíramis nos impedía maniobrar para embestir á la Méndez Núñez, estallaron en justa ira, que de no calmarla con mi autoridad, pudo ser causa inocente de un conflicto internacional.» Comillas der 1.png


Pensamos sobran más palabras.

Éste sucedido le permitió maniobrar para alejarle y poder huir, pero no pudo escapar de ser alcanzada a pesar de sólo descargar una andanada y mucho fuego de fusilería, no obteniendo casi respuesta, por ello puso rumbo a la Tetuán, la cual se acercó tanto a tierra que Lobo pensó que si continuaba presionándola se perdería contra la costa, al parecer por haber recibido un impacto en la máquina de la Almansa, su maniobra le confirmó no estar en buenas condiciones, por ver el fogonazo de un disparo por su banda de estribor (a tierra) como pidiendo auxilio, a su vez no dejaba de ser un buque enarbolando la misma bandera, y cuando aquello acabara sería muy necesaria para España, decidiendo variar rumbo y dejarla pasar a su puerto de Cartagena.

A esto añade Lobo:

Comillas izq 1.png «Tal vez sea motejado por algunos este proceder. No faltará quien de debilidad lo califique. Por mi parte tengo en ello la conciencia tranquila. Esta me dicta que en las especiales circunstancias de esta desdichada lucha civil, peleando entre sí buques en que ondea nuestro glorioso pabellón nacional, y que de ellos podrá necesitar un día la patria para resguardo de lo que más estiman las naciones, así debí obrar. Me someto, pues, confiado al juicio del noble carácter español.» Comillas der 1.png


Nos hemos centrado en el particular combate de la Vitoria, pero sus compañeras no estuvieron a la zaga, desde el principio la Carmen y Almansa centraron sus fuegos sobre la Méndez Núñez y Tetuán, restando recibir fuego a la acorazada de la escuadra de Lobo, asimismo el vapor Ciudad de Cádiz acompañaba a la Almansa, con un vivo fuego sobre la Tetuán, hasta que se hizo cargo de las insurrectas la Vitoria. El resultado final del combate fue por parte cantonal, la Méndez Núñez con graves averías, trece muertos y cuarenta y nueve heridos; los del Gobierno, en el vapor Ciudad de Cádiz por recibir un impacto en una de sus ruedas, precisamente por ser de madera, los astillazos causaron heridos de importancia al Segundo del vapor don Manuel Dueñas y Gómez; leves el teniente de infantería de Marina don Salvador Casus y Casot y el ordinario de segunda clase Rafael Rayent Sifré, y más leves dos tripulantes.

Ya entrando en el puerto la Méndez Núñez, ordenó Lobo formar la línea de combate en cabeza la Vitoria de su insignia, pasando por la misma bocana de entrada dando vivas a España. A esto Lobo añade:

Comillas izq 1.png «Si hubiese un Almirante que, mandando escuadra, después de tan hermoso momento, pensara en otras distinciones y honras, digno sería de toda lástima.» Comillas der 1.png


Lobo dirigió al Gobierno el mismo 11 un telegrama, diciendo:

Comillas izq 1.png «Ministerio de Marina. ― Telégrama del contra-almirante Lobo dando cuenta del combate que sostuvo el día 11 de octubre de 1873 en aguas de Cartagena contra las fragatas insurrectas. ― Comandancia general de las fuerzas navales del Mediterráneo. ― Excelentísimo señor: Hoy á cosa de las diez y media de la mañana, salieron de Cartagena las tres fragatas Numancia, Tetuan y Mendez Nuñez, con el Fernando el Católico. A las doce y media habíase roto el fuego, que concluyo á las dos y cuarto, quedando por nuestro el mar de batalla, y huyendo completamente el enemigo, hasta meterse otra vez en el puerto, perseguido por nuestros buques hasta que quedaron abrigados los suyos por los fuegos de sus castillos. La Mendez Nuñez y Tetuan esperimentaron averías, sobre todo la última, que apenas quedó con movimiento y se le veía salir humo del costado. Pudimos echarla á pique, pues ningún buque enemigo nos incomodaba para ello, pero viéndola en aquella situación, y en su arboladura la bandera española, no quisimos intentarlo. El superior andar de la Numancia, mi antigua conocida en el Callo, evitó que pudiéramos envestirla, como era nuestro intento. La Almansa recibió seis balazos sin consecuencias. El Cádiz, que tuvo un momento muy crítico, recibió averías en uno de los tambores de las ruedas, que serán remediadas en lo posible. En los demás buques no hubo averías. Tampoco hemos esperimentado pérdida alguna de gente. La Mendez Nuñez y la Tetuan deben haber tenido bastantes bajas, pues recibieron dos andanadas de la Vitoria á cortísima distancia. Todas las clases se han portado con entusiasmo. Imposible manejar mejor la artillería, tripulaciones que la que más ha hecho dos ejercicios de fuego, y en gran parte gente nueva. La Carmen es la que más se ha distinguido por lo nutrido y certero de sus fuegos. Tal es, muy en resúmen, la descripción del espectáculo doloroso de buques que de una parte y otra arbolaban nuestro glorioso pabellón: más doloroso aun por haberse exhibido ante los buques estranjeros que salieron á la mar para presenciarlo. El espíritu de las dotaciones es escelente. Llevamos, con escepcion algunas horas, dos días de viento al Este, con muchísima lluvia. Lo que tengo el gusto de participar á V. E. para su conocimiento.» Comillas der 1.png


Éste fue el proceder de un gran marino de España. Aunque muy a su pesar y como se temía fue sustituido del mando, al ser acusado por las malas lenguas de cobarde ante el enemigo. Que peligrosos son aquellos que sólo ven el “momento” y no el “futuro”, como para fiarse de ellos y a las pruebas históricas nos remitimos.

Bibliografía:

El Constitucional. Un redactor. Individuo correspondiente de la Academia de la Historia.: Las Fragatas Insurrectas y el Bombardeo de Alicante. 20 de julio de 1873 hasta el 31 de octubre. Imp. de Gossart y Seva. Alicante 1873.

González de Canales y López-Obrero, Fernando.: Catálogo de Pinturas del Museo Naval. Tomo IV. Ministerio de Defensa. Madrid, 2001.

Llabrés Bernal, Juan.: El contralmirante Lobo. Su vida. — Su obra. —Su biblioteca. Ministerio de Marina. Madrid, 1927.

Salas y González, Francisco Javier.: Acciones navales modernas (1855-1900). Imprenta Alemana. Madrid, 1903.

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