1940 - Informe a Franco del Estado Mayor de la Armada. XI / 11

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1940 - Informe a Franco del Estado Mayor de la Armada. XI / 11



Fue redactado por los diferentes jefes del Estado Mayor de la Armada, si bien parece que el último repaso y redacción correspondió a don Luis Carrero, quien no realizó introducción alguna, quizás por no tener suficiente tiempo, redactando directamente sus razones sin merma del trabajo de sus compañeros.

El documento literalmente dice:


1. La iniciación de las operaciones italianas en Grecia, así como las relativas a la existencia de tropas alemanas en Rumania, y a la retirada de importantes contingentes germanos del litoral del norte de Francia, hacen pensar en la posibilidad de un cambio en el plan general de la guerra establecida a raíz del armisticio con Francia, basado en un ataque directo a las Islas Británicas, y en la puesta en ejecución de una acción de gran envergadura en dirección a Palestina. Todo parece indicar que el objetivo de las operaciones de invierno es la ocupación del Canal de Suez, atacándolo simultáneamente desde el Este y desde el Oeste.

2. La situación actual de la guerra pudiera resumirse en los siguientes términos:

a). Se ha desistido, al menos hasta que pase el invierno y vuelvan los buenos tiempos, del desembarco en Inglaterra. La guerra en el Norte se manifiesta exclusivamente en acción de agotamiento de las islas Británicas, con bombardeos aéreos pertinaces a puertos y regiones industriales e intensa acción naval contra las comunicaciones marítimas británicas.

b). Al alargase la guerra, y dada la actitud de solidaridad de los EEUU respecto a Inglaterra, el problema militar del Eje queda, en cierto modo, en un segundo plano respecto a la importancia económica de Europa entera. Se hace necesario, indudablemente, que Europa pueda vivir, prescindiendo de los recursos de ambas Américas, todo el tiempo que sea necesario hasta la terminación de la guerra y para ello es indispensable proceder a una profunda reorganización económica del viejo mundo, explotando y dosificando racionalmente los recursos europeos, de la mayor parte de África y Asia Occidental y esto exige como cuestión fundamental arrojar a los ingleses del Mediterráneo y, quizás también contar con la cooperación de Francia.

«En estos dos puntos, Carrero Blanco, expone claramente la situación actual del conflicto, pero llama la atención el hincapié que hace sobre las cuestiones económicas. Asume por completo el corte de comunicaciones que significa la entrada en la guerra, con el Atlántico (más tarde vuelve a reseñarlo) y sostiene que es necesaria la expansión hacia Oriente, para el sostenimiento económico de las potencias del Eje. Apuesta claramente por ocupar el Próximo Oriente, no planteándose la ocupación de la URSS.»

3. El dominio efectivo de este mar, convirtiéndole en una especie de Báltico al margen de la acción de las fuerzas de superficie inglesas, pues las submarinas siempre tendrán posibilidades de actuar, ya que la obstrucción submarina completa del estrecho es posible que no se pudiera realizar al menos en mucho tiempo, exige además la ocupación de dos accesos: Canal de Suez y Gibraltar. «Carrero Blanco apela a que el Mediterráneo se convierta en un Mare Clausum, pero aún con la ocupación de los dos accesos, eso sería complicado, debido a la falta de medios de la Armada y de Artillería Costera»

4. Ante esta situación, basada, es cierto, en elementos de juicio seguramente incompletos, pero que aprecio muy próxima a la real, considero mi deber someter al elevado juicio de Vuestra Excelencia (Francisco Franco) mi punto de vista en orden a una orientación general del plan naval en el caso en que a los altos intereses de España, providencialmente en manos de Vuestra Excelencia, conviniera nuestra intervención en la guerra.

5. La ocupación de Gibraltar, o al menos la inutilización de su base naval, requiere, indudablemente, la entrada de España en la guerra al lado del Eje. Ahora bien, al entrar España en la guerra frente a Inglaterra es evidente que perderíamos las comunicaciones marítimas a través del Atlántico, como las perdió Alemania desde el mismo momento de comenzar el conflicto no obstante dispone de una fuerza naval muy superior a la nuestra. El petróleo, la gasolina, el trigo y cuantos recursos indispensables para la vida de la nación llegan con más o menos dificultades desde América quedarían cortados. Estos recursos no podrían llegar por el Mediterráneo, porque tendrían que proceder del mar Negro, y mientras los ingleses estén en Alejandría las comunicaciones marítimas en el Mediterráneo Oriental están también cortadas, y no nos quedará, por lo tanto, otra comunicación para abastecer de víveres, combustible y material de todas las clases, que el ferrocarril con Alemania a través de Francia, comunicación ésta a todas luces insuficiente, aun suponiendo que Alemania disponga de lo que nosotros necesitamos en cantidad suficiente para proporcionárnoslo.

«Este punto quizá sea el más importante, Carrero Blanco, presupone muy correctamente lo que nos sucedería si hubiésemos entrado en la guerra a favor de Alemania. Nuestras comunicaciones marítimas serían cortadas y el petróleo estadounidense o el trigo argentino dejarían de llegar, empeorando la situación de España de forma incalculable, sería un desastre sin paliativos. La comunicación vía francesa, es imposible por la deficiente red ferroviaria española, faltando en muchos tramos tendido eléctrico, ancho de vía diferente o como hecho curioso se temía que el puente de Hendaya se viniera abajo cuando el Caudillo fue a entrevistarse con Hitler. Además duda incluso que la propia Alemania tenga lo suficiente para sostener una larga guerra.»

6. Es evidente que, en estas condiciones, la intervención de España no solamente no reportaría ventajas al Eje, sino que, por el contrario, le ocasionaría un considerable perjuicio, al tener que atender nuestras necesidades (que entonces serían suyas) acrecentadas por la guerra sin disponer de las comunicaciones indispensables. Por otra parte, la cuestión de Gibraltar es, en cierto modo, secundaria en orden a la influencia de Inglaterra en próximo Oriente, mientras cuente con el mar Rojo y el Canal de Suez para sostener a las fuerzas de tierra, mar y aire, que operan en la región.

7. Parece desprenderse de éstas que, por una razón casi de imposibilidad de material, España no intervenga en la lucha en tanto que el canal de Suez esté en poder de los ingleses.

8. Ahora bien, el día que el canal de Suez sea ocupado por la potencias del Eje la situación cambiará completamente de aspecto. Inglaterra será desalojada del próximo Oriente, y para que el Mediterráneo quede completamente fuera de la acción de las fuerzas navales inglesas y puedan ser plenamente aseguradas las comunicaciones a través de dicho mar, lo que será necesario para conseguir la ordenación económica del viejo mundo, será preciso inutilizar la base naval de Gibraltar, lo que exigirá la entrada de España en la guerra.

9. Esta intervención no tendrá en tal caso los inconvenientes señalados en el punto 5, pues disponiendo del Mediterráneo se podría aprovisionar a España por vía marítima, con plena garantía, una vez que quedara en manos del Eje, el estrecho de Gibraltar.

10. En resumen, todo parece indicar que, antes de la citada caída del canal de Suez, España no entrará en la guerra, pero que tan pronto como dicho canal pase a pode de las potencias del Eje cambiarán fundamentalmente los aspectos de la cuestión y cabe pensar en que Vuestra Excelencia decida nuestra intervención en el conflicto.

11. La situación en tal caso, sería, en aspecto general, la siguiente:

a). Nuestras comunicaciones marítimas por el Atlántico quedarían absolutamente cortadas e incomunicadas las Canarias y Guinea con la Península.

b). Es posible que Inglaterra, al perder las base del Mediterráneo, trate de apoderarse de Azores y Cabo Verde para asegurar sus comunicaciones atlánticas; de Canarias, con el mismo objeto y para mantener bases de submarinos con los que operar en el Mediterráneo, pues aunque cerrado a los buques de superficie, nunca podrá cerrarse de una manera absoluta a los submarinos, y quizás también alguna posición en la costa de Portugal, posiblemente el propio puerto de Lisboa, resucitando la posesión excepcional de Torres Vedras, si bien con las modernas armas no tendrá las mismas características defensivas que al principio del siglo pasado.

c). España quedaría con su litoral cantábrico-galaico y el golfo de Vizcaya en vanguardia del dispositivo europeo, y con Canarias y Guinea fuera del mismo y sin enlace de la metrópoli.


Carrero es muy conciso en estos puntos, supedita la entrada en la guerra, al éxito de las Fuerzas italo-germanas en África. La caída de Suez supondría para los ingleses un duro golpe que continuaría con la entrada de las fuerzas del Eje en Oriente Próximo.


«Con un mar cerrado, España podría ser abastecida sin problemas y la ocupación de Gibraltar no supondría problemas logísticos importantes. Los problemas serían entonces tres: Canarias, Guinea y Portugal. Parece que Carrero deja entrever que una acción contra Portugal sería la forma definitiva de controlar el Mediterráneo y controlar las posesiones portuguesas más interesantes para los británicos. En los siguientes puntos expone lo necesario para llevar a cabo la misión de mantener cerrado el estrecho, exponiendo como está la situación y previniendo los lugares de mayor interés para los ingleses.»

12. La misión principal de España consistirá en mantener cerrado el Estrecho por medio de la doble acción de artillería en la costa y de fuerzas de flotilla de mar. Al Este de este dispositivo ofensivo, la Marina tendrá que asegurar la protección de antisubmarina de comunicaciones mediterráneas como cuestión fundamental, pues de ellas dependería exclusivamente la vida del país y que, por estar más próximas al Estrecho de Gibraltar, con mayor intensidad sufrirían ataques de los submarinos ingleses.

13. Nuestro litoral del Atlántico quedará expuesto a los ataques ingleses, y en este orden de ideas los lugares más interesantes a defender son:

a). La zona industrial de El Ferrol del Caudillo, atacable por aviones, pero bien defendida contra los buques.

b). La zona industrial de Bilbao, atacable desde el mar y desde el aire por aviones procedentes de portaaviones.

c). El puerto de Avilés (zona carbonera)

d). La línea de cabotaje (tráfico de carbón) Avilés-Bilbao, que sería indispensable, porque las comunicaciones terrestres probablemente no darán el rendimiento necesario para abastecer a los altos hornos de Bilbao.

e). La zona industrial de Cádiz (factoría de San Carlos)

f). Es posible también, aunque menos probable, que los ingleses intentaran algo contra las Rías Bajas, absolutamente indefensa en la actualidad; esto dependería de la situación de Portugal. 14. Es evidente que la defensa del litoral Norte no puede confiarse a nuestras fuerzas de superficie, enormemente inferiores a las inglesas. Su rendimiento será absolutamente nulo, o quedarían encerradas en Ferrol o serían fácilmente destruidas por fuerzas tres o cuatro veces superiores, sin sacar ningún provecho de unos buques que tienen su papel específico e indispensable en la protección antisubmarina del tráfico en el Mediterráneo. Por otra parte, en las condiciones que habrían de presentarse ninguna fuerza de superficie de alguna importancia podría operar desde Ferrol, porque no habría medio de abastecer de combustible a dicha base.

15. Ferrol tendrá que ser simplemente base de submarinos, cuyas necesidades en orden al combustible son mucho menores. Ferrol es además, una magnifica posición para atacar las comunicaciones inglesas.

16. La pesca, aspecto importante para nosotros, quedaría notablemente perjudicada y limitada aún con riesgos, a las proximidades de la costa, pues sin poder naval no puede protegerse la explotación de las riquezas del mar, que es una manifestación del ejercicio del dominio del mar.

«Carrero acertadamente señala los lugares más comprometidos para la economía española, intentando por todos los medios que no se resienta ni la producción industrial, fundamental en guerra y también la pesca, provisión de alimentos para la población. Parece muy correcta las afirmaciones sobre el poder naval español, que debería concentrarse en el Mediterráneo contra submarinos ya que contra naves de superficies serían inútiles. Como también lo es Ferrol, que solo sería base de submarinos que servirían para hostigar a los británicos. Este último punto era muy apreciado por los germanos y muchos de sus submarinos repostaron en Ferrol durante la guerra.»

17. Como consecuencia de cuanto antecede, considero previsión que someto a la alta consideración de Vuestra Excelencia:

a). Establecer en Ferrol las minas necesarias, dentro de nuestras escasas posibilidades, para proteger Ferrol, Avilés, Bilbao y Rías Bajas.

b). Hacer “stock” de diesel-oíl en Ferrol para submarinos.

c). Artillar como se pueda Bilbao, Avilés, el litoral entre ambos puertos para proteger en lo posible el cabotaje de carbón y las Rías Bajas.

d). Disponer de defensa antiaérea de Ferrol y Bilbao, principalmente.

e). Destinar a la región del Norte a nuestros submarinos y prever la llegada de submarinos aliados (del Eje) a Ferrol.

f). Prever el armamento de los pesqueros de la PISBE, que estarían encargados del rastreo del canal de seguridad de Ferrol y, posiblemente, de la protección inmediata contra submarinos del cabotaje de carbón.

g). Prever la defensa con minas de Cádiz y el armamento de pesqueros para mantener el canal de seguridad de dicha base.

h). Prever la utilización de Cádiz como base de submarinos aliados. El abastecimiento de combustible podría hacerse también desde el Estrecho, una vez caído Gibraltar, pero también cabe pensar en el traslado rápido de algunos depósitos de la factoría de Ceuta, con cuya destrucción por el fuego de Gibraltar es más que probable dada su posición.

i). Artillar Cádiz y dotar de defensa antiaérea la factoría industrial.

j). Estudiar, de acuerdo con los Ejércitos de Tierra y Aire, la intervención de la Marina en el dispositivo ofensivo del Estrecho de Gibraltar.

k). Destinar nuestras fuerzas de superficie a la región del Estrecho (bases de Cartagena y Cádiz) y a la protección contra submarinos del tráfico.

l). Con respecto a la pesca, cabría prever el desplazamiento con oportunidad de parte de la flota pesquera del Norte al Mediterráneo.

m). Prever la evacuación de las poblaciones civiles de Ceuta, Algeciras y Tánger y el artillado de este último puerto.

«Estas son las medidas que Carrero Blanco estimó a realizar con vistas a la cercana entrada en la guerra por parte de España (no las explico puesto que son muy obvias). Sigue incidiendo en la protección de la industria y la pesca. Además conocedor de la situación de los Ejércitos, ya emplea expresiones como, “Artillar como se pueda” que indica las penurias en material de nuestros Fuerzas Armadas en la época. A partir de aquí comienza a señalar, una situación que el conoce, la situación de las minas.»

18. En lo que a minas se refiere, nuestra situación actual es la siguiente:


Situación
Arsenal Listas En armamento En construcción
Ferrol 916 ― ― ― ― ― ―
Cádiz 207 178 452
Cartagena 302 463 1.994
Baleares 548 ― ― ― ― ― ―
Total 1.963 641 2.446


«Conviene dar carácter de máxima urgencia al alistamiento y construcción de las que están pendientes, pues, aún todas listas, 5060 minas es un número muy por debajo de nuestras necesidades.»

«Como vemos en la lista, el número de minas es muy bajo, ya que en construcción y armamento ya había más que las listas. Además Carrero Blanco, juzgó, que las minas eran vitales para nuestra defensa debido a la incapacidad de nuestra flota y es la base junto con la artillería de la defensa naval española si entrásemos en la guerra.»

19. Con respecto a la defensa de las Canarias, las minas no tienen aplicación, a causa de la proximidad de los fondos, y en lo que fuerzas navales se refiere, solo podrían actuar como elemento complementario de un conjunto de defensa de costa cuya base principal tiene que ser una defensa artillera de grueso calibre que no existe.

20. Si los ingleses intentaran algo contra las islas, lo harían con fuerzas similares a las que enviaron a Dakar, y si Dakar rechazó el ataque fue principalmente por la artillería de 406 m/m del acorazado francés Richelieu (Hay que señalar que aquí Carrero Blanco cometió un error ya que el Richelieu portaba cañones de 381 mm), los submarinos y la aviación. Destinar fuerzas ligeras y en escasísimo número como las nuestras para rechazar un ataque de acorazados es destinarlas a ser destruidas sin poder rendir lo más mínimo a la defensa o a la ridícula actitud, que no se soportaría fácilmente, de permanecer en puerto siendo blanco de las iras de la gente que, por lo general, no entiende de las cosas del mar y concede la misma importancia a un cañonero que a un acorazado “dreadnought”.


Si se mandara a Canarias fuerzas de superficie y se produjera el ataque de una agrupación inglesa en la que habría acorazados, como no hay artillería gruesa en la costa, éstos, fuera de todo peligro bombardearían, el clamor popular pediría la salida de nuestros buques y se produciría exactamente el caso de Santiago de Cuba.

Los buques saldrían y serían destruidos, sin conseguir con su sacrificio el más mínimo beneficio a la defensa de las islas, y nos quedaríamos sin unas unidades que, aunque escasas e incompletas, podrían cumplir su misión en la protección del tráfico mediterráneo, cuyo papel tendría que ser desempeñado a su defecto, por unidades aliadas, con el consiguiente desprestigio de España.

«La defensa de las Canarias se muestra vital, y obviamente con lo que había era imposible defenderlas. Este punto ya fue tratado entre Franco y Hitler en Hendaya, Alemania se ofreció a enviar artillería sobretodo media (155mm y 88mm) pero a Franco no le pareció suficiente. La explicación de Carrero Blanco es bastante compresible y señala como ejemplo el ataque de fuerzas navales inglesas a Dakar, dentro de la operación “Menace”. Esta operación consistía en evitar que la Armada francesa cayera en manos enemiga. El 23 de septiembre de 1940 se presentó en Dakar la escuadra del Almirante inglés Cunnigham, cuyo objetivo era eliminar la flota allí anclada. La agrupación inglesa estaba compuesta por dos acorazados, un portaviones, cinco cruceros y 16 destructores. Los franceses dispusieron un acorazado (el “Richelieu”), dos cruceros y tres destructores, además de contar con defensa artilleras de la plaza y el puerto, más algunos aviones. Los franceses consiguieron rechazar a los ingleses, pero en un caso similar, nosotros no teníamos ni artillería gruesa ni de costa ni tampoco aviones, es resultado hubiera sido tremendamente desfavorable.»

21. De estar conforme Vuestra Excelencia, procederá con máxima urgencia a tomar las medidas necesarias para la realización del plan que he tenido el honor de exponer a Vuestra Excelencia de una manera sumaria en los puntos anteriores.

Dios Guarde a Vuestra Excelencia muchos años.

Madrid, 11 de noviembre de 1940.

Firmado y rubricado: Salvador Moreno.

Excelentísimo señor Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos.

Anexo

Disponibilidad de buques en las bases navales españolas:

El Ferrol: Cruceros Canarias, Almirante Cervera y Navarra, siete destructores clase Antequera, cuatro destructores clase Teruel y cinco cañonero.

Cádiz: Tres destructores clase Alsedo.

Cartagena: Seis destructores Sánchez Barcaíztegui, cinco submarinos tipo B y uno tipo C.

Bibliografía:

Diferentes fuentes.

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