Fajardo, Luis Biografia

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Biografía de don Luis Fajardo



Capitán General de la Armada del Mar Océano, siglo XVII.

Caballero de la Militar Orden de Calatrava.

Comendador de El Moral.

Orígenes

Luis Fajardo, era hijo bastardo del Marqués de los Vélez, caballero de la Orden de Calatrava y Comendador del Moral.

No se sabe con exactitud la fecha de nacimiento, pero debió de ser por los años de 1545 a 1550.

Hoja de Servicios

En 1593, se le encuentra a las órdenes de don Francisco Coloma; General de la Armada de Guarda Costa, participando en el transporte de la plata dejada en las Azores por Luis Alfonso de Flores, con su escuadra de diez galeones y dos pataches.

En 1594 era Veedor de la Armada de Tierra Firme, y sucedió en el cargo de General de la misma a don Francisco Coloma.

En 1595 es designado por el Rey para abrir y presidir el proceso contra los Capitanes y Gobernador acusados por ser los responsables del saqueo de Cádiz por los ingleses.

En 1598 zarpa de la bahía de Cádiz con rumbo al cabo de San Vicente, punto de recalada de las Flotas de Indias, la fuerza va al mando de don Sebastián de Aravincia, a hallarse en la zona avistaron a dos velas, siendo como era costumbre dos corsarios ingleses, a los cuales se les dio alcance y fueron batidos.

En este mismo año, fue oficialmente nombrado General de la Armada de la Guarda de la Carrera de Indias.

Con fecha del 4 de marzo de 1600 mandó un informe al Rey en el que aconsejaba el envío a Tierra Firma, de unas galeras para no depender del viento y así poder asegurar mejor la defensa de Cartagena de Indias, diciendo: «Con fecha en Madrid á 4 de mayo de 1600, exponiendo que convenía al servicio de S. M. hubiese galeras en Cartagena de Indias para lo que pudiera suceder»

Y otro: «Con fecha en Madrid á 6 de junio de 1600, sobre la jornada de las indias contra los corsarios ingleses, franceses y flamencos»

En 1601 Fajardo con siete galeones había cruzado el océano y arribado al Mar del Plata, justo en el momento que las escuadras de Richard Lawson y William Monson, se había unido para atacar la plaza, las cuales sufrieron el rigor de la pelea a la que tan acostumbrado esta Fajardo. Hombre duro que nada daba por perdido y con esa fuerza era sencillamente imparable.

En 1602 al retornar de su viaje de Indias, se encuentra a la altura del Cabo de San Vicente con una escuadra corsaria inglesa, lugar que conocido por estos de arribada obligada de las Flotas. En el combate los ingleses perdieron la almiranta y los españoles un patache de aviso que fue sorprendido, pero no sabían los enemigos que en las bodegas de los buques españoles, se transportaban setenta millones de reales que fueron felizmente desembarcados, siendo casi seguro la mayor cantidad transportada en un solo viaje.

Contrajo matrimonio en la ciudad de Murcia con doña Luisa de Tenza y Cascales, tuvieron tres hijos: Mencía, su única hija, que casó con don Juan Usodemar, señor de Alcantarilla; Alonso, Caballero de la Orden Militar de Alcántara, señor de las villas de Ontur, Albatana y Espinardo, soldado en Flandes, asaltó el fuerte Real de Rimberque siendo el primero en entrar y recibiendo cinco arcabuzazos, teniente de Murcia y Gobernador y Capitán General de Filipinas; y Juan, militar y marino como su padre, con el que participó en las acciones de la Goleta, siendo el que realmente le dio fuego a los buques allí fondeado y también en la Mámora, llegando a ser Capitán General de la Armada de la Guardia del Estrecho y miembro del Consejo de Guerra de su Majestad, don Felipe IV.

En 1604 al fallecer don Alonso de Bazán (hermano de don Álvaro y sucesor en la capitanía del mar océano), se le otorgó el título de capitán general del Mar Océano, a don Luis Fajardo.

En 1605 opera en Indias contra los corsarios, como capitán general de la Armada del Rey. Por su lealtad, prestigio y posición, fue llamado a consulta por el Rey para saber su opinión sobre la construcción naval.

De este viaje y estancia en las Antillas, hay una: «Relación de los que le sucedió á D. Luis Fajardo, capitán general de la armada de S. M. en la jornada que hizo el año pasado de 605 á las Indias; donde se dice los navíos de enemigos holandeses é ingleses y franceses que tomó y rindió, y todo lo que le sucedió en el viaje »

En la obra de M. Gil González Dávila, ‹Monarquía de España› en su tomo III, escribe sobre ‹Historia del reinado de Felipe III› impreso en 1771, en su página 117 dice: «En el mismo año (1605) D. Luis Faxardo rindió en las salinas de Araya, diez y nueve navíos, los quemó, y degolló á sus capitanes y gente, y ahorcó á uno que se titulaba ‹Príncipe de las Salinas›» (¡ahora se comprende porque los bucaneros, piratas y corsarios, temían tanto atacar a los buques militares españoles, no así a los mercantes!)

De esta forma tan expeditiva terminó con el bloqueo que los holandeses tenían puesto a los territorios españoles en la costa de Cumaná e isla Margarita, impidiendo con ello la pesca de perlas, que tanto dinero aportaba a la Real Hacienda.

El 16 de junio de 1606, zarpó del Tajo don Luis de Fajardo, ante la escasez de medios consiguió aprontar veinte galeones y naos, con ellas se hizo a la mar y a los pocos días cuando se encontraban sobre el Cabo de San Vicente, se divisaron las velas que correspondían a una escuadra bátava, a la que dio caza a pesar de ser superior en número y buques más grandes, los españoles no se lo pensaron comenzando un nutrido y certero fuego, tan eficaz que a las pocas descargas la almiranta holandesa en la que estaba su almirante Hutain, saltó por los aires, siendo el detonante de que seis o siete de los mejores galeones bátavos abandonaran el lugar de la pelea, por esta razón las fuerzas enfrentadas quedaron casi igualadas, lo que facilitó conseguir una gran victoria al poder abordar a otros dos galeones, dándose el resto a la huída y dejando por un tiempo las aguas libres.

Decretada en 1605 la expulsión de los moros, basándose para ellos el Rey en: «…eternos enemigos domésticos, tan pegados á los usos, á las creencias, á las tradiciones de raza; tan perseverantes en el odio á la sociedad cristiana, que no había que pensar en que jamás se asimilaran ni tuvieran de común con ella nada. En perpetua conspiración; en inteligencia con turcos, berberiscos y luteranos franceses, multiplicándose y creciendo mientras disminuía la población católica, tenían en constante peligro al orden y á la seguridad de la nación», comenzó a llevarse a cabo en 1609 la expulsión concentrándolos en Mallorca, como primera medida, de aquí las escuadras de galeras de Nápoles, Sicilia, Milán, Portugal y Castilla se unieron para una comisión secreta, no eraotra que trasladar en grupos a su tierra a los moros.

Don Luis Fajardo recibió la Real Cédula, en la que se le dice: «Que deje a D. Antonio de Oquendo con parte de la armada de las costas de Andalucía y Portugal, y corriendo las de África, diese la vuelta, y se hallase en Alicante á primeros de agosto»

El resto de las escuadra con don Luis Fajardo, fondeó en Cartagena. Estando aquí recibe del Monarca una aclaración sobre la construcción naval española y con fecha del 14 de mayo de 1609, le indica; que el problema de que los buques españoles no durasen tanto como los ingleses, era sobre todo debido a la defectuosa curación de la maderas de su construcción, pues deberían estar más tiempo al sol, así como les era muy perjudicial su permanencia en aguas de las Antillas.

En junio de este mismo año, se hizo a la mar, en busca del corsario argelino Simón Dancer, con solo doce buques que por su orden se divididos en tres cuerpos. El de la derecha, al mando de su hijo Juan, navegó cerca de la costa de Berbería, el de la izquierda fue costeando España hasta el día diecinueve de junio que entró en Málaga, donde tomó un refuerzo de tropas navegando después hasta Almería, mientras que don Luis se mantuvo al mando del cuerpo central, cada uno de ellos llevaba a cuatro galeones.

Después se dirigió con todas las fuerzas sobre Orán, fondeando en Mazalquivir el 28 siguiente. Ordenando a su hijo Juan que siguiera hasta Tremecen, encontrado aquí a un buque de la fuerza del corsario, al que combatió y rindió, intentó penetrar en Argel pero las defensas se lo impidieron, continuando la armada a Túnez y el 30 de julio se presentó ante la capital, a pesar de la fuerte reacción de los argelinos, entraron en el puerto quemando á veintidós buques de alto bordo y una goleta grande, siendo todos los buques corsarios de la regencia al mando del corsario buscado, sin pensar en el tremendo fuego que vomitaba la fortaleza de la Goleta.

Puede considerarse esta operación como un magnifico ejemplar de ataque con botes a cubierto con el fuego y humo de los buques; sólo tuvo Fajardo veinte muertos y algunos heridos. Al día siguiente hizo otra presa turca, cargada de trigo para los buques dados al fuego y el 1 de agosto apresaron otro buque turco, éste cargado con papel y otras mercancías, ya que la dotación al estar cerca de tierra abordó su bote y huyeron a la playa.

Sobre el hecho de armas de Túnez hay una: «Relación de las personas que se señalaron en el suceso que tuvo el armada del mar Océano, de que es capitán genera D. Luis Faxardo, el día que entró en la bahía de Tunez que fue jueves 30 de julio de 1609; donde se quemaron debajo de la artillería de la Goleta 22 bajeles que había de moros y piratas de todas naciones, inclusa una galeota grande en este numero, sin otros dos navios que se tomaron al dia siguiente. Concluye con la fecha en la Real sobre Alicante 20 de septiembre de 1609 — PD. Luis Faxardo —»

Abundando en la victoria en el CODOIN, se dice: «…entró D. Luis Fajardo en el puerto, y sin hacerle horror el ruido que comenzó á hacer de la artillería del fuerte, acometió la armada y quemó 21 navíos, una galera, y tomó dos, degollando 280 alárabes, quemando 200 mal heridos; el Virey de Túnez que vio el daño que recibían los suyos y el estrago de los bajeles, salió con mucha gente de la ciudad á la playa, de suerte que en muy poco tiempo se vieron en ella pasados de 20.000 turcos; comenzó el General á ofenderlos con la artillería con tal denuedo, que murieron más de 500, siendo los heridos sin número, y de los nuestros sólos 40; desta manera estuvo aquella fuerza puesta en terror y sus moradores en notable miedo y asombro; en este tiempo descubrió la armada un navío de turcos que venían á meterse en el puerto, los cuales, ocupados del temor, algunos le desampararon, dejando dentro 40 captivos franceses; D. Luis le tomó con pérdida de tres soldados de los suyos, degolló 12 de los enemigos, prendió siete y mandó dar libertad á los franceses, haciendo presa en muchas cosas de precio; en este mismo tiempo tomó otro navío: empero, los enemigos, por no venir á manos de los nuestros, le barrenaron y se echaron al agua; sin embargo, se tomaron en él muchas cosas de importancia, porque todos estos bajeles eran corsarios ladrones de nuestras costas; los de la Goleta, viendo el daño que iba recreciendo y D. Luis Fajardo que ya era hora de retirarse, le pidieron con bandera de paz que se rescatasen los captivos; D. Luis lo hizo, poniendo otra de su parte, y dándose rehenes de la una á la otra, se concertó el rescate de los turcos en 2.000 zequíes de oro; y acabada la tregua, tornó D. Luis á los mares de España; dio fondo en Cádiz, ufano y victorioso con haber castigado las costas de África»

Fondeó en el mismo Túnez para reparadas las averías del combate anterior, y habiendo concluido el trabajo se hicieron a la mar el 4 de agosto siguiente puso rumbo a Cádiz. A su llegada se le entregó la orden de embarcar a los moriscos para devolverlos a su tierra, con la intención de poderse hacer a la mar el 22 de septiembre, pero los moros se revelaron a ser expulsados y ante su resistencia se tuvo que retrasar la salida hasta el siguiente año.

Conforme se iban rindiendo iban siendo obligados a abordar la escuadra, así fueron pasando los meses y entró el año de 1610, mientras todos los moros que habían ido llegando a Cartagena se seguía el mismo proceso de embarque, de forma que cuando se pudo hacer a la mar en 26 de abril, estaban embarcados para ser trasladados quince mil ciento ochenta y nueve personas, a las que fue desembarcando en varios lugares de la costa norteafricana, regresando a Cartagena el 16 de agosto de 1611.

En otra respuesta al Rey fechada el 21 de junio de 1614, le aconseja que; para poder cumplir bien la misión de guardar las costas, los buques deberían de ser más pequeños y maniobrable, como de hecho lo eran los corsarios berberiscos, ya que era muy difícil el darles alcance con buques mayores y que no pudieran ceñir los vientos en cualquier dirección.

El 1 de agosto de 1614 zarpó de la bahía de Cádiz con noventa y nueve velas, entre buques de guerra y de transporte, con muchos bastimentos de bizcocho, vino y demás transportando a siete mil soldados y dos mil quinientos gastadores, «gran prevención de piezas y carretones de campaña, bombas de fuego para la mar y abrojos y otros artificios para tierra»

El 3 se avistó Larache y después de aguantar un fuerte temporal, desembarcaron en la Mámora el 5, al sur de Larache (hoy Port Lyautey) a la boca del río Sebú, donde tenía su guarida el corsario Muley-Cidán con su escuadrilla y proporcionaba apostadero a los holandeses; puerto que ya se había cegado sin resultado definitivo.

Esperó Fajardo un día de calma que fue el 5 siguiente, por existir en la playa a desembarcar una barra, que de no estar el tiempo bonancible podía dar en ella los botes e irse al fondo, al presentarse la ocasión desembarcaron dos mil hombres al mando del maestre de campo don Gerónimo Agustín, Pero fueron los primeros en tocar tierra los capitanes de mar don Bartolomé de Nodal, Jusepe de Mena y don Fermín de Lodosa y Andueza, siendo la primera bandera completa puesta en tierra la del capitán don Carlos de Ibarra y él a su cabeza.

En su apoyo el conde de Elda con las galeras de Portugal y el duque de Fernandina con las de España pusieron las proas de sus buques a tierra, comenzando a abrir fuego sobre los enemigos, pero fue tan acertado el tiro que en poco tiempo las fuerzas desembarcadas ya pudieron defenderse solas, ya que poca más resistencia quedaba. Siendo uno de los más destacados su hijo Juan, que en ningún momento quería desmerecer delante de su padre.

Se encontraban el puerto fondeados cuatro buques de guerra holandeses mandados por el almirante Evertsen que, muy atento, saludó al estandarte de España, declarándose neutral, pues había sido espectador de primera fila de cómo los españoles utilizaban sus fuerzas de desembarco, siendo más saludable saludar y no enfrentarse, que lo contrario.

La posición enemiga era muy fuerte, pero por orden de don Luis se destacó un grupo de las fuerzas para ser cogida del revés; lo que causó en los enemigos encontrase entre dos fuegos, esto les convenció de que cualquier resistencia acabaría con sus vidas, pero como eran corsarios solo les quedaba poder huir tierra adentro, para ello le pegaron fuego a sus buques y se dieron a la fuga. Don Luis dejó tropas y se reconstruyó el fuerte de la Mámora, dejando como gobernador de ella al capitán don Cristóbal Lechuga. Todo ya decidido ordenó largar velas y levar anclas para hacerse a la mar, con rumbo al puerto de Cádiz.

Falleció el 21 de mayo de 1617. Según otras fuentes, fue en 1615, y en Espinardo (Murcia).

Bibliografía:

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1957. por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández de Navarrete, Martín.: Biblioteca Marítima Española. Obra póstuma. Imprenta de la Viuda de Calero. Madrid, 1851.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española, desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Museo Naval. Madrid, 1973.

VV. AA.: Colección de documentos inéditos para la historia de España. Facsímil. Kraus Reprint Ltd. Vaduz, 1964. 113 tomos. Utilizado el tomo 60. Historia de Felipe III por Bernabé de Vivanco. Pág. 404. Esta obra es conocida como el CODOIN. Abreviatura de Colección de Documentos Inéditos de la Historia de España.

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