Plantilla:2 de febrero

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* '''1786''' — El brigadier don '''Manuel Eguía''', al mando del navío [[Pedro_Alcantara,_San_(1771)|'''''San Pedro Alcántara''''']], que había zarpado del Callao el 30 de marzo anterior, cargado con caudales con un importe de siete millones seiscientos un mil novecientos sesenta pesos. El buque en realidad había zarpado en septiembre de 1784, pero a los pocos días le sorprendieron unan calmas, las cuales se prolongaron tanto que se desató una epidemia de viruela, un tiempo después una vía de agua, lo que obligó a regresar al Callao a reparar, al terminar la revisión del casco, se le añadió más carga, como cobre, cajones de cascarilla, semillas de pinos de Chile, zurrones de cacao, lana de Viaña, de bálsamos y otras especies, iban de transporte doce jefes y oficiales del ejército, ocho particulares y once mujeres, zarpando en la fecha dicha con rumbo a la península, después de doblar con gran dificultad el cabo de Hornos se vio obligado a hacer escala para reparar de nuevo averías a Río de Janeiro, donde entraron el 12 de junio de 1785 zarpando el 4 de noviembre seguido, el 23 de enero de 1786 reconocieron la isla de Santa María en las Terceras, al poco comenzaron unos días oscuros con chubascos y vientos, que elevaban grandes olas lo que les impedía situarse, el 2 de febrero se divisó tierra, el piloto subió a la cofa y dijo que eran las islas Berlingas, basándose en ello puso rumbo al S.S.O., 5º con poco trapo, al anochecer sobre las diez y media, envueltos en otro chubasco los vigías gritaron '''«¡Tierra por la proa!»''', pero no hubo tiempo para reaccionar y el golpe fue tremendo, yéndose el buque al fondo. No se tiene datos precisos porque los oficiales todos recibieron el golpe con tan mala fortuna, que perdieron el conocimiento razón por la que nada se ha escrito sobre ello, solo la toldilla quedo fuera de la flor del agua, donde se refugiaron trescientas personas, permaneciendo allí hasta el amanecer, momento en que fueron vistos por los pobladores de Peniche (Portugal), ya que estaban muy cerca de la costa, los cuales con sus barcas fueron a ayudarles, salvando a los que quedaban, siendo doscientos noventa y uno, de los cuatrocientos cuarenta y dos en total; aunque la mayoría se ahogaron pensando que la distancia a cubrir era poca y se lanzaron a nadar hacía la playa, pero al parecer la mala noche anterior les provocó una falta de fuerzas y por ello fueron despareciendo de la superficie, al llegar a tierra se comunicó a las autoridades españolas el desastre, pasándose aviso a Cádiz, Ferrol y Vigo para que acudieran a rescatarlos. Don '''Francisco Javier Muñoz''', zarpó de Cádiz con dos fragatas y varias lanchas, con la orden de ser el responsable de todo lo que ocurriera en Peniche. La operación se dio por terminada el 19 de junio siguiente, cuando los buzos llevados de Cádiz, habían recuperado seis millones ochocientos mil pesos en oro y plata, cinco mil quinientas cuarenta barras de cobre y otros objetos, pero a pesar de la orden de regreso, '''Muñoz''' continuó en el lugar y en agosto rescató sesenta y dos cañones, solo se dio por satisfecho al comprobar que el resto trescientos quince mil quinientos ochenta y ocho pesos eran imposibles de recuperar quedándose en la zona. Hubieron regalos de todas partes y para todos incluidas las viudas, pero '''Muñoz''' se negó a recibir nada, aceptando solo por parte del Comercio de Cádiz, al que correspondía el registro del buque, el pago exacto del esfuerzo realizado por los buzos y lo que él había puesto de su peculio personal. ([[Páginas Gloriosas de la Marina de Guerra Española|''Cebrián y Saura, J.'']])
* '''1786''' — El brigadier don '''Manuel Eguía''', al mando del navío [[Pedro_Alcantara,_San_(1771)|'''''San Pedro Alcántara''''']], que había zarpado del Callao el 30 de marzo anterior, cargado con caudales con un importe de siete millones seiscientos un mil novecientos sesenta pesos. El buque en realidad había zarpado en septiembre de 1784, pero a los pocos días le sorprendieron unan calmas, las cuales se prolongaron tanto que se desató una epidemia de viruela, un tiempo después una vía de agua, lo que obligó a regresar al Callao a reparar, al terminar la revisión del casco, se le añadió más carga, como cobre, cajones de cascarilla, semillas de pinos de Chile, zurrones de cacao, lana de Viaña, de bálsamos y otras especies, iban de transporte doce jefes y oficiales del ejército, ocho particulares y once mujeres, zarpando en la fecha dicha con rumbo a la península, después de doblar con gran dificultad el cabo de Hornos se vio obligado a hacer escala para reparar de nuevo averías a Río de Janeiro, donde entraron el 12 de junio de 1785 zarpando el 4 de noviembre seguido, el 23 de enero de 1786 reconocieron la isla de Santa María en las Terceras, al poco comenzaron unos días oscuros con chubascos y vientos, que elevaban grandes olas lo que les impedía situarse, el 2 de febrero se divisó tierra, el piloto subió a la cofa y dijo que eran las islas Berlingas, basándose en ello puso rumbo al S.S.O., 5º con poco trapo, al anochecer sobre las diez y media, envueltos en otro chubasco los vigías gritaron '''«¡Tierra por la proa!»''', pero no hubo tiempo para reaccionar y el golpe fue tremendo, yéndose el buque al fondo. No se tiene datos precisos porque los oficiales todos recibieron el golpe con tan mala fortuna, que perdieron el conocimiento razón por la que nada se ha escrito sobre ello, solo la toldilla quedo fuera de la flor del agua, donde se refugiaron trescientas personas, permaneciendo allí hasta el amanecer, momento en que fueron vistos por los pobladores de Peniche (Portugal), ya que estaban muy cerca de la costa, los cuales con sus barcas fueron a ayudarles, salvando a los que quedaban, siendo doscientos noventa y uno, de los cuatrocientos cuarenta y dos en total; aunque la mayoría se ahogaron pensando que la distancia a cubrir era poca y se lanzaron a nadar hacía la playa, pero al parecer la mala noche anterior les provocó una falta de fuerzas y por ello fueron despareciendo de la superficie, al llegar a tierra se comunicó a las autoridades españolas el desastre, pasándose aviso a Cádiz, Ferrol y Vigo para que acudieran a rescatarlos. Don '''Francisco Javier Muñoz''', zarpó de Cádiz con dos fragatas y varias lanchas, con la orden de ser el responsable de todo lo que ocurriera en Peniche. La operación se dio por terminada el 19 de junio siguiente, cuando los buzos llevados de Cádiz, habían recuperado seis millones ochocientos mil pesos en oro y plata, cinco mil quinientas cuarenta barras de cobre y otros objetos, pero a pesar de la orden de regreso, '''Muñoz''' continuó en el lugar y en agosto rescató sesenta y dos cañones, solo se dio por satisfecho al comprobar que el resto trescientos quince mil quinientos ochenta y ocho pesos eran imposibles de recuperar quedándose en la zona. Hubieron regalos de todas partes y para todos incluidas las viudas, pero '''Muñoz''' se negó a recibir nada, aceptando solo por parte del Comercio de Cádiz, al que correspondía el registro del buque, el pago exacto del esfuerzo realizado por los buzos y lo que él había puesto de su peculio personal. ([[Páginas Gloriosas de la Marina de Guerra Española|''Cebrián y Saura, J.'']])
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* '''1791''' — Una lancha de la corbeta [[Pio,_San_(1777)|'''''San Pío'''''], al mando del teniente de navío de la Real Armada Española '''Juan José de Elizalde''' entre cuyos tripulantes se encontraba el teniente [[Lasala_Larrazabal,_Candido_de_Biografia|'''Cándido de Lasala''']], inicia desde la bahía Buen Suceso un levantamiento hidrográfico por la zona del Canal Beagle.
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* '''1791''' — Una lancha de la corbeta [[Pio,_San_(1777)|'''''San Pío''''']], al mando del teniente de navío de la Real Armada Española '''Juan José de Elizalde''' entre cuyos tripulantes se encontraba el teniente [[Lasala_Larrazabal,_Candido_de_Biografia|'''Cándido de Lasala''']], inicia desde la bahía Buen Suceso un levantamiento hidrográfico por la zona del Canal Beagle.
* '''1814''' — Las Cortes españolas fijan una serie de medidas ante el inminente regreso de Fernando VII, con el objeto de imponerse al monarca (última esperanza de los absolutistas por restablecer el antiguo régimen). Así, la Regencia marca el itinerario que el monarca deberá seguir en su regreso, los honores con que deberá ser recibido y el juramento de la Constitución de 1812 como paso previo para su reconocimiento.
* '''1814''' — Las Cortes españolas fijan una serie de medidas ante el inminente regreso de Fernando VII, con el objeto de imponerse al monarca (última esperanza de los absolutistas por restablecer el antiguo régimen). Así, la Regencia marca el itinerario que el monarca deberá seguir en su regreso, los honores con que deberá ser recibido y el juramento de la Constitución de 1812 como paso previo para su reconocimiento.

Revisión de 08:46 2 feb 2015


Santoral: La Purificación de la Virgen, Presentación del Señor, Catalina de Ricci, Cornelio, Lorenzo, Flósculo, Cándido, Fortunato, Feliciano, Firmo, Aproniano y Juana de Lestonnac.


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