Buques rusos compra 1817-1819

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Buques rusos compra 1817-1819



En 1817 por la insurrección en los virreinatos se reunió un ejército en las cercanías de Cádiz, con la intención por parte de su jefe, el general conde de la Bisbal de ser transportado hasta ellas, pero la falta casi total de buques lo impedía, esto provocó uno de los mayores “arreglos” de la historia naval.

Por ello contra toda lógica por lo oneroso del importe a pagar, pero manejado el Rey por un casi valido, don Antonio Ugarte, quien ya tenía apalabrada la compra de cinco navíos y tres fragatas a Rusia, por mediación de su embajador en España Baylío Tatischeff, la compra se llevó a efecto, significando de antemano la desaparición casi total de los buques construidos en España, pues casi todos estaban a la espera del importe para pagar su repaso y puesta en servicio.

En contra de esta determinación de don Fernando VII, se opuso en primer lugar el Ministro de Marina don José Vázquez de Figueroa, quien por Real orden del 14 de septiembre de 1818 fue exonerado y desterrado a Santiago de Compostela, otros generales como el decano del Almirantazgo don Juan Mª de Villavicencio, don Nicolás de Estrada, don Julián de Retamosa y otros siguieron el mismo fin, para solucionar el problema el Rey por Real orden del 22 de diciembre de 1818 desactivó el Almirantazgo, así no quedó nadie que le pudiera llevar la contraria, pues al mismísimo Villavicencio quien el Rey había elevado a la más alta dignidad, nombrándole Capitán General de la Real Armada y en su ausencia, cuando la guerra de la Independencia había sido Regente del reino, se le desterró a Sevilla.

Posteriormente se supo que el Rey en secreto, había firmado la orden de compra con fecha del 17 de agosto de 1817, habiendo sido convencido por el embajador ruso y el ministro de marina don Ramón de Eguía, por ser de los que aún utilizaban los polvos y llevaba una coleta, era conocido coloquialmente como el “coletilla” siendo uno de la camarilla cortesana, quien satisfacía al Rey en cuanto este abría la boca, firmando el documento de pago el 27 de septiembre de 1819, por el embajador ruso y Ugarte.

La escuadra al mando del contralmirante A. V. von Moller, compuesta por los navíos; De los Tres Santos, CN. A. P. Fondezin, (Velasco); Nord-Ayler, CN. 1ª E. A. Hamilton, (España); Neptuno, CN. G. Mofet, (Fernando VII); Dresden, CN. V. I. Ternovsky (Alejandro I) y Lübeck, CN. Stepanov, ( Numancia) con las fragatas; Patricio, CF. I. S. Tulubiev, (Reina María Isabel); Mercurio, TN. 1ª, G. I. Nevelskoy y Avtroil, TN.1ª, S. Y. Bodde, (Astrolabio) zarpó de Kronstadt el 30 de septiembre de 1817, después de un muy largo viaje con varios temporales arribaron a la bahía de Cádiz a las 13:00 horas del 21 de febrero de 1818.

A pesar de no estar de acuerdo al arribar los buques al Arsenal de Cádiz, estaban presentes todos los oficiales destinados a ellos, con parte de los contramaestres y maestrantes, así como la marinería.

Como era Ley se aplicaron las Reales Ordenanzas de la Armada Real de 1793, los buque al ser recibidos sufrieron una larga y laboriosa inspección para saber su estado, el cual era ruinoso en casi todo, pues la tablazón estaba carcomida, los aparejos gastados al máximo y la artillería en muy mal estado, esto produjo un mal estar general en toda la Corporación, dejándose sentir muy hondamente.

Entre los comandantes se hallaba Guruceta, a quien se le entregó el mando del Fernando VII cumpliendo con las Ordenanzas de la Armada Naval, abordó su navío con el segundo y parte de los oficiales, repasando el buque en todas sus partes y verificando su estado, de esta inspección se dedujo que el navío no estaba en condiciones para hacer a la mar, necesitando una seria y firme puesta en seco para repasar todos sus fondos.

Por escrito hizo esta petición al Gobierno, al igual que todos sus compañeros, la respuesta del Ministro de Marina, fue en forma de una Real orden del 30 de marzo de 1819, siendo dado de baja completamente en las listas de la Armada por su infidelidad al Gobierno. La misma suerte corrió el brigadier don Francisco de Beránger y por la misma causa.

Esta acción del Gobierno levanto graves diferencias en la Corporación, siendo tantas y tan rotundas que admitidos los buques por otros comandantes, por otra Real orden del 12 de noviembre seguido le devolvían los galones de capitán de navío.

Bibliografía:

Alemparte Guerrero, Antonio.: La escuadra Rusa vendida por Alejandro I a Fernando VII en 1817. Cuaderno Monográfico del Instituto de Historia y Cultura Naval, nº 36. Madrid, 2001.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895-1903.

Mitiuckov, Nikolay W. y Anca Alamillo, Alejandro.: La escuadra Rusa adquirida por Fernando VII en 1817. Damaré Ediciones. Pontevedra, 2009.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

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