Chacon y Sanchez de Soto, Salvador Maria Biografia

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Salvador María Chacón y Sánchez de Soto Biografía



Retrato de don Salvador María Chacón y Sánchez de Soto. Teniente general de la Real Armada Española. Caballero profeso de la Real y Militar orden de Calatrava.
Salvador María Chacón y Sánchez de Soto.
Cortesía del Museo Naval. Madrid.


Teniente general de la Real Armada española.

Caballero profeso de la Orden de Calatrava con su Encomienda.

Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

Orígenes

Vino al mundo en la ciudad de Sevilla, a lo largo del año de 1750, siendo sus padres, don Francisco Chacón y Rivera, y su esposa doña Luisa Sánchez de Soto y Castro.

Hoja de Servicios

Por venir de familia de marinos, muy pronto sintió la llamada de la mar, elevando la petición que le fue concedida la Carta-Orden de ingreso en la Real Compañía de Guardiamarinas del Departamento de Cádiz el día diecinueve de mayo del año de 1770. Expediente N.º 1.111.

Concluyó sus estudios teóricos con muy buenas notas, por lo que inmediatamente se le destino a los prácticos, siendo su primer embarque en la fragata Santa Lucía con fecha del día diecinueve de diciembre del año de 1771, estando su buque con al misión de combatir el tráfico de los corsarios berberiscos.

Permaneció en ella, hasta que recibió la orden de trasbordar al navío San Pedro el día uno de diciembre del año de 1772, participando en las pruebas que se realizaron para intentar averiguar que modelo de construcción era el más idóneo, por lo que estuvo tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico llevando a buen termino las pruebas comparativas.

El día seis de mayo del año de 1773, recibió la Real Órden de su ascenso al grado de alférez de fragata, estando a bordo del navío San Nicolás, no pasó inadvertido y el brigadier don Alejo Rubalcava le nombró su ayudante de órdenes, por serle necesario para transmitirlas al estar formada su división por los navíos San Genaro, Santo Domingo y la fragata Soledad.

Con ésta se hizo a la mar zarpando de Ferrol para mantenerse cruzando entre los cabos de Finisterre y Villano, en servicio de protección al tráfico mercante, hasta que recibió la orden de pasar al Mediterráneo con pliegos a las costas de la península itálica.

El día veintiocho de abril del año de 1774, recibió la Real Orden de ascenso al grado de alférez de navío, trasbordando por la misma a la fragata Astrea, ocupando el mismo cargo a las órdenes del capitán de navío don Antonio Albornoz, siendo enviada la fragata de viaje al apostadero de Manila en las islas Filipinas, donde permaneció en vigilancia y combates contra la piratería joloana, arribando de nuevo a la bahía de Cádiz a principios del año de 1776.

Con fecha del día dieciséis del mes de agosto, recibió la orden de trasbordar al navío América que pertenecía a la escuadra del general marqués de Casa Tilly, con el que prestó escolta a los mercantes que transportaban el ejército del general Ceballos a las costas de Brasil, para desalojar de ellas a los portugueses, por lo que tomó parte en la reconquista de la isla de Santa Catalina, colonia de Sacramento y demás posiciones que habían tomado, permaneciendo en ellas hasta que se firmó la paz.

Por los méritos demostrados en los combates, con fecha del día seis de diciembre del mismo año recibió la Real Orden de su ascenso al grado de teniente de fragata.

A su regreso a la bahía de Cádiz, se le destinó como ayudante de la Compañía de Guardiamarinas, donde permaneció hasta el día tres de julio del año de 1778, por recibir orden de embarque en el navío Dragón, con la acostumbrada misión de cruzar entre los cabos de San Vicente y Santa María en misión de protección de la recalada de las flotas de Tierra Firme.

En una de sus arribadas a la bahía de Cádiz, se le ordenó trasbordar al navío San Lorenzo perteneciente a la escuadra del general don Juan de Lángara, zarpando de éste puerto y con rumbo al Arsenal de Cartagena.

Estando aquí recibió la Real Orden de fecha catorce de mayo del año de 1779 anunciándole su ascenso al grado de teniente de navío.

Zarpó la escuadra con la misión de interceptar a una británica, al encuentro debían de haber acudido dos escuadras más, pero por culpa de los temporales no pudieron hacerlo, así el día dieciséis de enero sobre el cabo de Santa María se enfrentó a la escuadra británica al mando del almirante Rodney de mucha más fuerza; el combate fue muy duro, pero su comportamiento tan notorio y acertado, que su propio comandante el capitán de navío don Juan de Araoz, elevó escrito para que le fuera concedido su ascenso por su demostrado valor, por este motivo recibió la Real Orden con fecha del día dos de febrero siguiente con la noticia de ser ya capitán de fragata.

Durante el resto de este año y el siguiente de 1781, estuvo embarcado como segundo comandante, en los navíos San Isidro, San Francisco de Asís, San Rafael y Atlante, por ser todos de la escuadra del general don Luis de Córdova, con la que en unión de la francesa del almirante D’Orvillers realizó la campaña del canal de la Mancha, en cuya ocasión y quizás en toda su historia, la Real Armada británica se vio forzada a guarecerse en sus bases y arsenales, por lo que solo se pudo apresar a uno de sus navío, el Ardent del porte de 74 cañones.

Participó en el apresamiento del gran convoy británico, que transportaba armamento para auxiliar a sus tropas en sus colonias americanas y navegaba con una pequeña escolta, la cual fue combatida y capturadas tres de sus fragatas, más los cincuenta y cinco transportes.

Participando posteriormente en el gran bloqueo del Peñón, pero tan agitada vida a bordo le hizo caer enfermo, lo que conllevó el desembarcar del navío Atlante para pasar a reponer sus fuerzas perdidas.

Debió de ser bastante grave su estado, pues ya no volvió a embarcar hasta el día veintiocho de junio del año de 1785, haciéndolo en el navío Astuto con el transportó tropas a Cartagena de Indias, Veracruz y la Habana, quedando asignado a este Apostadero desde el día siete de noviembre del año de 1786, entregándosele el mando de la fragata Guadalupe y posteriormente el de la Matilde, con ambas realizó las mismas misiones, se mantuvo cruzando sobre los canales de acceso a la isla de Cuba, así como viajes a Yucatán, Veracruz y Tampico, hasta que recibió la orden de regresar con la última de las fragatas a la Península, arribando a la bahía de Cádiz el día dieciocho de marzo del año de 1788.

El día catorce de enero del año de 1789, recibió la Real Orden de ascenso al grado de capitán de navío, por otra Real Orden del día veinticuatro de agosto se le destina al navío San Hermenegildo como su segundo comandante, realizando un viaje desde Cádiz al Arsenal de Ferrol, permaneciendo en éste hasta que por orden del día doce de noviembre del mismo año, se le ordena quedar desembarcado.

Por Real Orden del día veintiocho de septiembre del año de 1790 se le destina como capitán de la Compañía de Guardiamarinas del Arsenal de Ferrol, quedando en ella hasta que recibió la Real Orden del día cinco de octubre del año de 1802, con la notificación de su ascenso al grado de brigadier, pero mantuvo el puesto porque sus formas y conocimientos le hacían acreedor más que suficiente para ello.

De hecho solo al llegar la Real Orden de fecha del día dieciocho de noviembre del año de 1807, por la que se notificaba su nuevo destino, que no era otro que el mando de los Tercios Navales del Norte, permaneciendo en el cargo hasta el mes de agosto del año de 1809.

En la ocupación de Arsenal por las tropas napoleónicas no tuvo destacada actuación, prefirió aparentar casi su amistad y así consiguió quedarse en el mismo, pero sin mando ni otra cosa que hacer que pasar informes a las tropas españolas.

Al ser desalojados los enemigos, se le entregó el mando como Comandante General del Departamento y del Gobierno de Ferrol, permaneciendo en el cargo hasta el día veinte de febrero del año de 1811.

Por su dualidad aparentada sufrió críticas muy duras, pero salió en su defensa el Capitán General de Galicia general don Nicolás Mahy, quien dirigió al Gobierno, que su quehacer en el puesto les supuso en su momento el saber exactamente con cuanta fuerza contaba el enemigo, lo que decidió ser atacada en el momento preciso y hacerse con la plaza. A esto se unió otro escrito de la Junta de Betanzos, que su escrito va en los mismos términos, lo que confirmo su patriotismo y la libre absolución, confirmándole al mismo tiempo en el Real aprecio.

Una vez aclarada su situación se le volvió a confirmar en el puesto con fecha del día veinticinco de abril del año de 1811, más el mando de los Tercios Navales del Norte, ocupando estos cargos recibió la Real Orden con fecha del día dieciséis de octubre del año de 1814, con el ascenso al grado de jefe de escuadra. Poco tiempo después al ser creada la Real y Militar Órden de San Hermenegildo, se le otorgó la Gran Cruz.

Mantuvo su cargo hasta que por Real Orden del día veinte de febrero del año de 1822 se le nombraba, Vocal de la Junta del Almirantazgo, por lo que tuvo que viajar a la Corte llegando en el mes de abril del propio año.

En el año de 1823 viajó con el Gobierno a la ciudad de Sevilla y después a Cádiz, donde fue abolido el sistema constitucional y regresando al sistema absolutista, por esta causa la Junta del Almirantazgo fue disuelta pero a él no le dejaron descansar, pues de nuevo se le nombró para los cargos anteriores en el mismo Arsenal de Ferrol, embarcando en la fragata Casilda que lo transportó hasta su nuevo destino, permaneciendo en él hasta el día once de diciembre del año de 1824, quedando en la misma plaza sin destino.

Por fallecimiento del propietario de su anterior destino, se le volvió a nombrar interinamente de él, hasta que llegó el nuevo, abandonando el cargo el día diecisiete de junio.

Con ocasión de matrimoniar el Rey con la Princesa de Nápoles doña María Cristina de Borbón, el Monarca dicto una promoción especial a todo el personal del Ejército y la Armada, por esta razón recibió una Real Orden el día seis de diciembre del año de 1829, con la notificación de su ascenso a teniente general.

Continuó residenciado en la plaza de Ferrol, hasta que el día diecinueve de enero del año de 1832 le sobrevino el óbito por enfermedad natural.

Entre otras muchas condecoraciones poseía: Caballero profeso de la Orden de Calatrava con su Encomienda; Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. etc.

Bibliografía:

Enciclopedia General del Mar. Garriga 1957. Compilada por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

González de Canales, Fernando.: Catálogo de Pinturas del Museo Naval. Tomo II. Ministerio de Defensa. Madrid, 2000.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid 1873.

Válgoma, Dalmiro de la. y Finestrat, Barón de.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

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