Sierra y Donesteve, Miguel de la Biografia

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Biografía de don Miguel de la Sierra y Donesteve

Brigadier de la Real Armada Española.

Orígenes

Vino al mundo en Guarnizo actual provincia de Santander en 1763, fueron sus padres don José de la Sierra y de Aguirre, y doña Juana Donesteve y Camiroaga.

Hoja de Servicios

Sentó plaza de guardiamarina en la compañía del Departamento de Ferrol el 28 de febrero de 1780. Expediente N.º 2.601.

Al aprobar los exámenes teóricos pasó a embarcar en diferentes buques, siempre con la comisión de proteger las costas en la comprensión del Departamento, al regreso de uno de los cruceros se le ordenó desembarcar, el 16 de septiembre de 1781 se le ascendió a alférez de fragata.

Zarpó con rumbo a la Habana, puerto Rico y Veracruz en comisión de correo, viaje que repitió en varias ocasiones, cruzó de nuevo sobre las aguas de su Departamento, realizando dos viajes a las islas Afortunadas con tropas, al regreso se le entregó la Real orden del 26 de abril de 1787 con su ascenso al grado de alférez de navío.

Continúo en aguas de su Departamento, embarcando en uno de los navíos del mismo siendo incorporado a la escuadra del general don José Solano, permaneciendo sobre el cabo de Finisterre en prevención de una posible declaración de guerra contra el Reino Unido, por el problema de límites en Nootka, lo que no se produjo, regresando cada escuadra a su Departamento, al arribar se le entregó la Real orden del 12 de julio de 1790 con su ascenso al grado de teniente de fragata.

Permaneció en su Departamento hasta ser declarada la guerra a Francia, pasando a Cartagena e incorporándose a la escuadra del general don Juan de Lángara, quien había tomado el mando a mediados de agosto, uniéndose a la británica del almirante Hood, con rumbo a Tolón donde arribaron el 27 siguiente, desembarcó la tropa y tomó el puerto, arsenal, fortalezas y plaza, de la escuadra británica entraron en él veintiún navío, de la española diecisiete y en su fondeadero se encontraban veintiuno franceses, más los que estaban en grada construyéndose, continuó reforzándose la plaza con nuevas unidades, entre ellos cuatro navíos napolitanos, formando al final más de dieciséis mil hombre el ejército desembarcado, habiendo tomando posiciones en los fuertes de Balaguer, Mulgrave y San Luis, que daban protección a la base. El almirante Hood dividió el mando de las fuerzas pues como jefe inicial de todas ellas se había designado a don Federico Gravina, pero se le dio solo el mando de las españolas y el resto al general O’Hara, británico.

La plaza fue contraatacada por el ejército revolucionario francés compuesto por cuarenta y cinco mil hombres, estando al mando del general Dugommier y entre sus jefes un joven comandante de Artillería llamado Napoleón Bonaparte, comenzando el ataque el 17 de diciembre de 1793, fue tan eficiente que propicio fueran tomados los fuertes de Faraón, Malburque, Artiga, Malga y otros, obligando al ejército aliado a reembarcar, siendo dirigida esta maniobra con el mayor de los aciertos por el Mayor General de la Escuadra española, el general don Ignacio María de Álava estando Cañas como su ayudante, siendo de los últimos en embarcar el 19 siguiente.

El británico almirante lord Hood, dio la orden de quemar los buques franceses allí surtos o en construcción, orden que cumplió el capitán Sidney-Smith, quien dio al fuego veintidós navíos, ocho fragatas y otros veintisiete buques menores, logrando gracias a la velocidad del avance republicano salvar algunos de ellos.

Los españoles se volcaron en embarcar a los franceses monárquicos, pues el rápido avance de los convencionales amenazaba sus vidas, para ello se formaron tres líneas de buques por su calado, siendo los de menor los más cercanos a la playa, así se iban transportando de una línea a la siguiente hasta embarcarlos en los buques mayores, pudiendo casi con todos ellos, al finalizar el rescate la escuadra arribó a Cartagena el 31 de diciembre siguiente.

La decisión de evacuar la plaza, tuvo sus diferencias con el mando británico. De la conducta de los españoles, el historiador francés Jurien de la Gravière dice: «…no fue sólo dictada por la más alta política, sino por un sentimiento natural de hidalguía que con los actos subsecuentes fue lo que salvó a los desgraciados habitantes de Tolón de los horribles efectos de la evacuación emprendida bajo el cañón de los republicanos.»

Regresó a su Departamento y destinado a los Batallones de Marina, donde se le entregó la Real orden del 22 de noviembre de 1794, con su ascenso al grado de teniente de navío.

Se le pierde la pista volviendo saber de él al formar parte de las dotaciones de las cuatro fragatas al mando del jefe de escuadra don José de Bustamante, cuando fueron atacadas el 5 de octubre de 1804 en aguas del cabo de Santa María, por otra división de igual número de británicas al mando del comodoro Graham Moore, a pesar de ser el mismo tipo de buques éstas iban armadas al completo, por el contrario las españolas por estar en tiempo de paz solo llevaban parte del armamento por estar utilizadas en el transporte de personas y sus pertenencias, esto dio lugar a una pobre defensa, dándose además la sorpresa de al poco tiempo de haberse generalizado el combate la Mercedes saltó por los aires, dando ya una ventaja importante.

Fueron rendidas las españolas formándose un conjunto entre apresadas y captoras, navegando con rumbo a su isla arribando la Fama el 17 a Portsmouth, la Medea y Clara el 19 a Plymouth, donde al llegar y por haber sido abordadas por las tripulaciones británicas para marinarlas, como en las españolas se había declarado un principio de epidemia, pasaron a estar en cuarentena todos.

Este acto puro de piratería obligó a España a declarar la guerra al Reino Unido, firmándose ésta el 12 de diciembre seguido, así quedaba sola España ante el poder de la Marina Real, la cual salió vencedora del encuentro que se buscaba con el acto, cuando las coaligada franco española se enfrentó a la británica en el combate de Trafalgar el 21 de octubre de 1805, la prueba de ellos es que los apresados en el ataque a las fragatas no pudieron regresar a España hasta un tiempo después de tener lugar el mencionado combate, por ello al presentarse en su Departamento se le entregó la Real orden del 29 de octubre de 1805, ascendiéndole al grado de capitán de fragata, pasando a su vez a ser destinado de nuevo a los Batallones de Marina.

También se perfeccionó con el curso de tres años de Estudios mayores, siendo nombrado posteriormente primer ayudante del subinspector de Arsenales.

Al producirse el alzamiento nacional del 2 de mayo de 1808, permaneció en su puesto, pasando a defender el Arsenal de Ferrol cuando en enero de 1809 fue atacado por los napoleónicos, al ser hecho prisionero se le dejó en libertad por no demostrar contrariedad a los enemigos, continuando en el cumplimiento de los deberes de su destino.

Al ser desalojados los napoleónicos en agosto seguido se le entregó el mando de la fragata Esmeralda, zarpando rumbo a Cádiz, pasando al Mediterráneo a cruzar en apoyo de las fuerzas españolas, encomendándole la comandancia del apostadero de Tarragona, desde donde zarpaba para mantener el bloqueo de Barcelona, permaneciendo en este destino hasta julio de 1810, por regresar a la bahía de Cádiz.

En agosto continuo zarpó a cruzar sobre Sanlúcar, al terminar su crucero regresó a la bahía, se le ordenó trasbordar al mando de la fragata Ifigenia, zarpando en conserva con la urca Brújula con rumbo a Cartagena y Alicante con situado para el ejército y la urca con pertrechos de guerra, estando aquí se le entregó la Real orden del 24 de mayo de 1811 con su ascenso al grado de capitán de navío, permaneció cruzando estas aguas, a su regreso al puerto de Alicante embarcó en la fragata el general don Francisco Javier de Elio y Olándriz, para ser transportado al mar del Plata por haber sido nombrado Virrey de aquellas provincias.

Viajó hasta Montevideo donde desembarcó el Virrey, quien le entregó el mando del apostadero por una Real orden de enero de 1812, permaneciendo hasta el 23 de junio de 1814, por haber sido entregado a los insurgentes el 20 anterior, después de haber perdido el combate naval que tuvo lugar entre los días 10 y 11 de marzo próximo pasado de Martín García, siendo hecho prisionero como el resto y transportado a Buenos Aires, de donde logró fugarse corriendo graves riesgos, pero se dirigió a la costa donde pudo embarcar en noviembre seguido en un buque portugués, arribando de transporte a Río de Janeiro, embarcó en la fragata mercante española Atrevida, zarpando el 15 de febrero de 1815, transportándolo hasta el puerto de Málaga, desde donde por tierra llegó a Ferrol el 31 de octubre siguiente.

Se le formó el consiguiente Consejo de Guerra por Real orden del 15 de octubre de 1818, después de oídas las causas de la pérdida del apostadero y con él todos sus buques, el dictamen fue de absolución completa ante la inferioridad manifiesta, fue ratificado por S. M., para que nada figurase en su hoja de servicios y no saliese así perjudicado.

Por Real orden del 29 de enero de 1819 se le nombró Comandante del Arsenal de Ferrol, permaneciendo hasta el 9 de febrero de 1822, por ser nombrado vocal de la Junta del Almirantazgo, desplazándose a Madrid para ocupar su puesto.

Al entrar en la península el duque de Angulema al mando de los «Cien mil hijos de San Luis» el gobierno abandonó la capital dirigiéndose a la ciudad de Sevilla, como miembro del Almirantazgo siguió al resto de Instituciones en la comitiva Real, de ésta ciudad pasaron a Cádiz, donde el 1 de octubre de 1823 a don Fernando VII se le devolvieron los poderes absolutos.

Regresaron a Madrid, por disolución del Almirantazgo a finales de octubre siguiente cesó en su cargo, regresando a Ferrol continuando en la Comandancia del Arsenal, estando en ella se le entregó la Real orden del 14 de julio de 1825 con el ascenso al grado de brigadier.

En posesión de su cargo falleció en 1827.

Bibliografía:

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895—1903.

Justiniano Carranza, Ángel.: Laurel Naval de 1814. Buenos Aires, 1884.

Laborda, Antonio.: Viaje alrededor del Globo. Realizado por la escuadra al mando de don Ignacio María de Álava 1795-1803. La hoja del monte. 2005.

Paula Pavía, Francisco de.: Galería Biográfica de los Generales de Marina. Imprenta J. López. Madrid, 1873.

Rico de Estasen, José.: El General Elío. Valladolid, 1840.

Válgoma y Finestrat, Dalmiro de la. Barón de Válgoma.: Real Compañía de Guardia Marinas y Colegio Naval. Catálogo de pruebas de Caballeros aspirantes. Instituto Histórico de Marina. Madrid, 1944 a 1956. 7 Tomos.

VV. AA.: Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana. Espasa-Calpe. 119 tomos. Tomo 18. Madrid, 1915. Páginas 770 y 771.

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