Alvarez de Toledo y Colonna, Pedro Biografia

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Biografía de don Pedro Álvarez de Toledo y Colonna


Retrato de don Pedro Álvarez de Toledo.
don Pedro Álvarez de Toledo y Colonna.
Salón de Retratos del Senado. Madrid.


Capitán general de las galeras de España.

Consejero de Estado.

Grande España.

V Marqués de Villafranca.

II Duque de Fernandina.

II Príncipe de Montalbán.

Comendador de Valderricote en la Orden Militar de Santiago.

Orígenes

Vino al mundo en su Mayorazgo en la población de Villafranca del Bierzo en el año de gracia de 1557, siendo sus padres don García Álvarez de Toledo y Osorio y de su esposa, doña Victoria Colonna, hija del duque de Pagliano.

En el año de 1569, cuando realizó las pruebas de admisión en la Orden de Santiago, según los dictámenes se dice que contaba con doce años de edad.

Hoja de Servicios

En el año de 1585 fue nombrado Capitán general de las galeras de Nápoles.

En el año de 1589 cumplió la comisión de transportar a la futura reina de España, la archiduquesa doña Margarita de Austria, para matrimoniar con el príncipe Felipe, después rey III de ese nombre en España, para ello se juntaron las escuadras de galeras de España al mando de don Martín Padilla, las de Sicilia, al mando de don Pedro de Leyva y las de Nápoles a las de Álvarez de Toledo.

Por que a la princesa al parecer no le sentaba muy bien navegar, zarparon del puerto de Nápoles con rumbo y destino al de Vinaroz, pero solo se navegaba de día y a no mucha velocidad para evitar incomodidades a la pasajera principesca, por lo que el viaje se alargó justo a cuarenta días de navegación.

Como favor Real por haber mostrado tanta complacencia hacía la princesa, solo se concedió la Grandeza de España al general del mando de las Galeras de España, que a su vez era el general en jefe. Esto disgustó a don Pedro y se planteó el seguir la carrera naval.

En el año de 1595, las costas de Nápoles estaban infestadas de corsarios berberiscos, don Pedro que se había mantenido un poco pensándose el tema, quiso demostrar que para nada le hacían falta el resto de escuadras, así que con las suyas y sus tercios zarpó de Nápoles con rumbo a la península de Morea, donde desembarcó a sus tropas y él al frente, penetraron a saco en la plaza de Patrás reduciéndola a cenizas, dejando bien claro que le sobraba de todo para mantener sus mares libres.

En el año de 1601, su escuadra con doce galeras junto a las de Malta que eran cinco, estuvieron bombardeando la isla de Chipre nido de turcos hasta conseguir que dejaran de hacer fuego, frenando con ello los continuos ataques que sufría la isla de la orden de San Juan de Jerusalén.

Por una Real cédula fechada el día catorce de julio del año de 1607, se le otorga el grado de Capitán General de las Galeras de España.

Con ellas y la escuadra del Mar Océano, dan protección a un convoy procedente de Tierra Firme, se divisó una vela que al aproximarse identificaron como holandesa, se dio la orden de cazarla y así se hizo por los buques rápidos de la escolta siendo apresada.

En el año de 1609, por la Real Cédula de expulsión de los moriscos que habitaban la Península, tuvo que reunir a todos los medios a su alcance para tan gran transporte, siendo el general de las galeras de España le correspondía el mando supremo y fueron arribando al puerto de Valencia, las de Nápoles, Sicilia, Génova y Portugal, para una vez abarrotadas con los expulsados trasladarlos a la plaza de Mazalquivir, pero como no eran aceptados por los mismo musulmanes africanos, se vio en la necesidad de dejar a parte de ellos en diferentes ciudades de berbería.

Al hacerlo incluso a pesar de la negativa de los africanos, tuvo que desembarcar tropas para proteger a los recién llegados, reprimiendo con dureza a todos aquellos que se negaban a admitirlos, no abandonando las distintas poblaciones hasta estar convencido de que ya no corrían riesgos sus vidas.

Al año siguiente de 1610, de acuerdo con el capitán general de las costas de Andalucía, el duque de Medina Sidonia, se juntaron las fuerzas navales de don Pedro y las del duque, que estaban al mando del marqués de San Germán, las cuales atacaron la población de Larache y fue tomada, al mismo tiempo que se volvió a cegar el puerto de la Mamora con cascos de buques viejos cargados de hierro y piedras, siendo barrenados y hundidos para evitar el paso.

En el año de 1611, zarpa con su escuadra de once galeras del puerto de Málaga, en cuyo momento cruzaban sobre el puerto dos buques que desde hacía un tiempo estaban estorbando el tráfico marítimo, por lo que inmediatamente dio orden de caza general, los buques eran de alto bordo ó redondos y bien artillados, ordenando que se maniobrara a su alrededor y se les atacara de enfilada, esto llevó su trabajo pues el combate duro cinco largas horas, pero dio el resultado de ser abordados por sus popas y capturados entrando con ellos en el mismo puerto, donde la población lo aclamó con delirio, a tanto llegó que el mismo Rey le tuvo que felicitar por la bienaventuranza del combate.

En el año de 1614, llegan noticias de que los holandeses están en tratos con los berberiscos para tomar posesión de Larache, que a su vez ya había vuelto a ser tomada por estos. Esto tenía que solventarse solo de una forma, que no era otra que adelantarse a ellos y tomarla los españoles.

Lo complicado era el hacerlo, ya que se habían reconstruido y hecho nuevas fortificaciones artilladas, estaba protegida la entrada por una gruesa cadena, al mismo tiempo detrás de ella una serie de buques muy bien artillados y acoderados, terminado la defensa de estos en los castillos mencionados, para rematar la defensa, se encontraban varias fuerzas de infantería y caballería en el exterior de la fortaleza, para poder estorbar lo suficiente e impedir un desembarco en un punto cercano.

Para ello se requirió el apoyo de la escuadra del Mar Océano, que a las órdenes de don Juan Fajardo se unió a las galeras de don Pedro, formando así una fuerza naval importante, pero en este caso don Pedro quedó a las órdenes de don Juan, a ellos se unió el conde de Elda como jefe del ejército y entre los tres decidieron que un ataque frontal iba a ser duro, lo que obligaría a tener muchas bajas innecesarias y no estar plenamente seguros de tomar la plaza, así de acuerdo los tres decidieron hacer un desembarco de diversión para atraer a las fuerzas exteriores, lo que dejaría el paso libre al resto de fuerzas. Así se efectuó y el resultado no pudo ser más halagüeño, ya que no se tuvieron muchas bajas y la plaza volvió a ser española, alejando así a las fuerzas holandesas y a los berberiscos.

En el año de 1615, por ser nombrado capitán general de la Mar el príncipe Emanuel Filiberto, hijo del duque de Saboya, se apercibió de que ya no podría ascender más, así que decidió pedir el cese del mando al Rey y le fue concedido, siendo nombrado en su puesto de las galeras de España el marqués de Santa Cruz.

Así apoyado por su tío el Duque de Alba, al año siguiente de 1616 fue nombrado por el rey Felipe III Gobernador y Capitán General de Milán.

Estando en este cargo, se tuvo que enfrentar en varias ocasiones al duque Carlos Manuel de Saboya y en tantas como se enfrentaron, siempre salió vencedor.

Un tiempo después se le nombró Consejero de Estado, pasando a residir en la Villa y Corte.

Falleció el día diecisiete de julio del año de 1627. Muy probablemente en el mismo Madrid.

Cabe destacar la fundación del Monasterio de La Anunciada en Villafranca del Bierzo para contentar a su segunda hija, María de Toledo, para convertirse en clarisa, reformando con licencia papal un antiguo hospital de peregrinos a monasterio a partir de 1594, para oficializarse en año de 1606 con la llegada de las primeras monjas procedentes de las Descalzas Reales de Madrid.

Bibliografía:

Arias, Sor Mª del Carmen. "Monasterio de La Anunciada; Historia y mensaje".

Bauer Landauer, Ignacio.: Don Francisco de Benavides cuatralvo de las galeras de España. Madrid 1921.

Enciclopedia General del Mar. Garriga. 1957. por el contralmirante don Carlos Martínez-Valverde y Martínez.

Fernández Duro, Cesáreo.: La Armada Española desde la unión de los reinos de Castilla y Aragón. Est. Tipográfico «Sucesores de Rivadeneyra» 9 tomos. Madrid, 1895-1903.

O‘Donnell y Duque de Estrada, Hugo.: Los Álvarez de Toledo el Mar. Junta de Castilla y León. María del Pilar García Pinacho (Ed.) Los Álvarez de Toledo Nobleza viva. 1998.

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