Somodevilla y Bengoechea, Zenon de1

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Acudo también a vuestra excelencia para que proteja y promueva el logro de esta mi instancia, dictada de mi misma conciencia, y por lo mismo no comunicada a alma nacida, porque si no V. E. será el primero que se avergüence de ver puesto en la cumbre al que, como yo, ni ha heredado ni adquirido calidades que le constituyen digno que de una muy mediana fortuna. El mismo correo podrá volver, pues camina mucho, y deba yo a vuestra excelencia me tenga lástima, porque en las dichas hallo inexplicables afecciones. — Chambery, 22 de abril de 1743. — El Marqués de la Ensenada»

No conforme con la anterior, le envía otra, el mismo día que dice:

«Excmo. Señor: Yo debo a Dios la dicha de conocerme, y ofendería a Su Divina Majestad y a los Reyes, mis amos, si yo no me denunciase cual soy. Hay en mí un poco de viveza y resolución, pero nada más. Cualquiera de las cuatro dependencias pide todo un hombre, y yo soy un muchacho sin experiencia ni principios, lo cual sólo se tarda en conocerse lo que es tratarme.

No me cuesta violencia guardar secreto, ni tampoco el tratar con confianza sólo las personas que los Reyes me indiques y que convenga, pues ahí, y aquí más, lo he practicado así; pero esas cualidades, sin las que me faltan, y no puedo adquirir mas que a fuerza de experiencias, son inútiles.

Para mí, respecto que Su Alteza Real que me honra infinito, y un ejército en acción, llego a creer que soy yo en el día el único que puede servir menos mal a los Reyes; y pues me honran en tanto exceso, ¿qué razón divina ni humana puede haber para que yo no me delate?

Merezca a vuestra excelencia me ponga a los pies de la Reina nuestra señora, y la insinúe que, pues habrá muchos arbitrios para llevar adelante lo de ahí, se digne mirar por lo de aquí, recibiendo Su Majestad estas mis reverentes representaciones, hechas como si estuviese dando cuenta a Dios de mis culpas, con su natural benignidad, pues son dictadas de quien aspira a servirla con todo su ánimo. Yo quedo en el mayor reconocimiento a los favores que he merecido y merezco a vuestra excelencia, pero pretendo corresponder en lo posible a ellos, no engañando a V. E. por saciar su ambición. — Chambery, 23 de abril de 1743. — Firmado: el Marqués de la Ensenada»

Por si no fuera bastante, el marqués vuelve a escribir una tercera carta a Scotti, para que medie por él con la Reina, dice:

«Señor Excmo.: la llave de la casa del señor Infante es el secretario, con que en haber uno cual conviene consiste todo. Yo no sé quién lo pueda ser, y cada vez estoy más satisfecho de haber cumplido con mi obligación de delatarme cual soy y cual me concibo yo mismo, que es la única prueba innegable que puedo dar a los Reyes de mi amor y de mi lealtad a Sus Majestades.

La Reina nuestra Señora tiene muchos que la sirvan bien, pero me moriría yo de dolor si supiese que había otro en el mundo que le fuera más fiel, más humilde, ni más devoto que yo. Vuelvo a suplicar a Vuestra Excelencia me ponga a Sus Reales Pies, y la insinué nuevamente que yo no aspiro a más honores ni conveniencias que el ser empleado en donde sea más conveniente a su Real servicio; que lo de Saboya, o por mejor decir, lo del Señor Infante, merece no poca atención, y que yo estoy pronto a volverme y a servir de solo barrendero, una vez que pueda lograr la dicha de que sea en gracia de Su Majestad, que es lo que busco y lo que anhelo, despreciando o mirando como nada todo lo demás. — Firmado: El Marques de la Ensenada»

El 25 de abril de 1743, recibía la Real Orden de sus nombramientos, como Ministro de Hacienda, de Marina de la Guerra y de Indias, justo el día en que según la partida de bautismo de Hervías, cumplía los cuarenta y un años de edad.

Pero si su padre (fallecido en febrero del año 1711) no hubiera tenido la previsión o la intuición de inscribirlo en la de Alesanco, de donde era hijodalgo, todo esto no se hubiera podido producir, pues las normas de la época, con sus escritos procedimientos para evitar advenedizos a la aristocracia, hubiera impedido su anterior nombramiento como Marques de la Ensenada, qué que duda cabe fue el comienzo de toda su carrera política, por el bien de España, ¿cuánto debió de agradecer a su padre tal previsión? entre otras cosas dice:

«…con la posible brevedad a ejercer estos empleos, dejando ahí para el servicio del Señor Infante en esa Secretaría al oficial que fuere más de la confianza de Vuestra Señoría, y de acuerdo con el Marqués de la Mina, a la persona que pareciere más a propósito para la Intendencia de ese ejército, uno y otro en el ínterin que resuelva otra cosa Su Majestad, de cuya orden lo participo a Vuestra Señoría, a quien deseo guarde Dios muchos años. — Buen Retiro, 13 de abril de 1743. — Firmado: el Marqués de Villarias, Ministro de Estado»

Al recibir la Real orden, vuelve a escribir a su amigo el marqués de Scotti, no una sino dos cartas más; la primera dice:

«Señor Excmo.: He recibido la orden del Rey, comunicada por el Sr. Villarias, en los términos que Vuestra Excelencia me advirtió, y desde que la leí se aumentó mi confusión y mi aflicción, pues en continua vigilia estoy luchando con la reflexión de las grandes honras y confianzas que debe mi pequeñez a la piedad de los Reyes, la de mi imposibilidad de desempeñarlas, y la de apartarme de los pies de un Amo que idolatro, y a los que había hecho ánimo de morir, cuya esperanza no he perdido, y ese es el único consuelo que experimento en mi pena, Yo suplico a Vuestra Excelencia me ponga a los pies de Sus Majestades, y que no se excuse a referirles los sentimientos de mi ánimo, ya que en sí son tan inocentes, favoreciéndome Vuestra Excelencia en lo que tantas veras le tengo ya rogado, y en que, repito a Vuestra Excelencia, es mi misma conciencia la que me acusa. Yo he leído al Marqués de la Mina la esquela que puse a Vuestra Excelencia con data de 22, y aunque su amistad se queja de que no hubiese consultado con él el asumpto que le oculté hasta anoche, en que llegó la Orden, bien conoce que los lances de honor y de conveniencia admiten consejo, pero no los de conciencia, cuando no se ofrece duda ni escrúpulo, que es lo que me sucede a mí. Don Joseph de Avilés serviría interinamente la Intendencia, y mi oficial mayor, don Agustín de Ordeñana, la Secretaría, todo de acuerdo con el Marqués de la Mina y aprobación de su Alteza Real. Téngame Vuestra Excelencia lástima por caridad y siempre su rendido, firmado: el Marqués de la Ensenada»

La segunda dice:

«Señor Excmo.: Yo no me iré de aquí sin dejar dispuestas todas las cosas que necesita el Marqués de la Mina para poner en marcha el ejército; y al camino y a Barcelona escribo sin cesar para que se ganen los instantes en la venida de los refuerzos. Difícil es enviar socorros a De Gages (el otro general español que dirigía el ejército del sur de Italia y pretendía unirse al del norte), pero no pasaré de Barcelona sin haber examinado lo que se puede hacer en esto, como también en Cartagena y aún en Málaga; y si Vuestra Excelencia tuviese o pidiese un estado de las tropas que hay en la Península y parajes en que se hallan, y me dirigiese a Barcelona, pudiera servirme de mucho esta noticia. Aventurar es preciso, porque de otra manera ningún Príncipe puede hacer válidamente la guerra. Firmado: el Marques de la Ensenada»

Por último contesta al oficio recibido del ministro de Estado marqués de Villarias y dice:

«Enterado de esta Real disposición, que me llena de tanta confusión como reconocimiento, por no hallar en mí otro mérito sobre que recaiga que el de una humilde ley, celo y amor al servicio de Su Majestad, a que tengo entregado todo mi ser, sin otro arbitrio en mi voluntad que el de una ciega resignación a sus órdenes, debo pedir a Vuestra Excelencia primeramente que me haga honra de postrar a sus Reales pies mi profunda obligada veneración, y que…emprenderé mi viaje dentro de tres o cuatro días, tomando posta»

En tres días llegó de Chambery a Perpiñan, y el 1 de mayo a las nueve de la noche estaba en Barcelona, en esta capital espero veinticuatro horas la respuesta a sus representaciones de renuncia a sus cargos.

Hasta que llegó una carta de su amigo Scotti, que le indicaba terminantemente, que los Reyes estaban decididos a que dirigiese los cuatro ministerios vacantes y que no insistiese más, era el 2 de mayo del año de 1743.

Al presentarse a los Reyes, en Aranjuez donde había llegado el día 8 volvió a insistir en la gran carga que llevaba, pero la contestación de S. M. fue determinante; «si volvéis sobre el tema incurriréis en el Real desagrado»

Con el ceremonial previsto, el marqués de la Ensenada tomó posesión inmediatamente de sus cuatro ministerios. A estos cargos, los reyes le añadieron otros:

— Secretario de Estado, con todas sus prerrogativas, mediante Real Decreto del día 9 de mayo del año de 1743, jurando el cargo el día 10.

— Superintendente general de las Rentas Generales de Millones del Reino, mediante decreto del 18 de mayo de 1743. En este decreto el Rey llama «pariente» al marqués de la Ensenada, el cual pasaba a ser administrador de todas las rentas «con inhibición absoluta de todos mis Consejos, Audiencias y tribunales, cuidando de la exacción y cobranza de los derechos impuestos en las mencionadas rentas», para lo cual se le faculta de los funcionarios que sean necesarios en todo el territorio nacional.

— Juez privativo del Resguardo de todas las rentas del Campo y Puertas de Madrid, mediante Real decreto del día 19 de mayo de 1743.

— Superintendente general de la Renta del Tabaco del Reino y presidente de su Junta, mediante Real decreto del día 13 de junio de 1743.

— Lugarteniente general del Almirantazgo, por ausencia en Italia del infante almirante general, mediante Real decreto del día 24 de mayo de 1743.

— Notario público de los Reinos de España, mediante Real decreto del día 31 de julio de 1743.

Después vendrían más honores y nombramientos.

Once años consecutivos estuvo el marqués de la Ensenada en la cumbre de sus cuatro ministerios, de 1743 a 1754; de ellos, los tres primeros con el rey Felipe V, y los ocho restantes con el rey Fernando VI.

En estos años, la historia de España se confunde en gran parte con la biografía del político riojano, por lo que no es nada fácil reducirla a un esquema.

Los destinos del gran reino de España estuvieron entregados a don Zenón de Somodevilla y Bengoechea, marqués de la Ensenada, quien superó las mejores expectativas.

A sus extraordinarios conocimientos demostrados en todas las ramas de la administración, sobre todo del comercio y de la marina, se unía un don de gentes y una simpatía innata, que le captó la difícil confianza del receloso rey don Felipe V.

En el año de 1744 había encargado, reservadamente, a Jorge Juan y a Antonio de Ulloa, la exposición sincera del estado en que encontraban los territorios de Ultramar; cuando tenían tomadas sus notas le fueron arrebatadas por los británicos a Ulloa y aquello, que había sido redactado como informe para el gobierno de España y remedio de los males que allí ocurrían, fue publicado por los enemigos ancestrales en un libro que titularon «Noticias Secretas de América», con la “buena” intención de hacer que el dominio español en aquellas tierras fuera odiado por los naturales de aquellas posesiones de España, pues no perdieron el tiempo en traducirlo y fue publicado en Londres, pero en español, toda un atención digna de elogio, viniendo de quien venía.

Al principio hubo de dedicar todos sus esfuerzos al sostenimiento de la guerra comenzada por Felipe V contra los británicos y luego la de la península itálica, que continuaba aún al subir al trono don Fernando VI.

Por lo que notificó al Rey unas relaciones; las referentes a la Armada, se contenían en las numeradas, 6, 7 y 8, y que en ellas decía lo siguiente:


RELACIÓN Nº 6
Noticias de los Navíos, Fragatas y demás embarcaciones, que tiene el Rey presentemente, con expresión de su estado y cañones que montan.
Navíos, su estado y cañones que montan
El Real mediano 114 El Phenix bueno 80
El Rayo bueno 80 El Reyna bueno 70
El Phelipe mediano 70 El Tigre bueno 70
El Princesa bueno 70 El Infante bueno 70
El Galicia bueno 70 El África en astillero 70
El Septentrión en astillero 66 El Fernando bueno 66
El Asia en astillero 66 El Castilla mediano 60
El Europa mediano 60 El América mediano 60
El Dragón mediano 60 El Fuerte mediano 60
Fragatas, su estado y cañones que montan.
La Bizarra inútil 50 La Esperanza inútil 50
La Flora mediana 24 La Aurora inútil 20
La Galga en astillero 20
Paquebotes, su estado y cañones que montan.
El Diligente mediano 8 El Marte bueno 8
Bombardas, número y su estado Javeques, número y su estado
Quatro medianas. Quatro buenos.


TOTAL GENERAL
De — 114 1
De — 80 2.
De — 70 7.
De — 66 3.
De — 60 5.
De — 50 2.
De — 24 2.
De — 20 1.
Paquebotes 2.
Bombardas 4.
Javeques 4.
Total 33.


RELACIÓN Nº 7


Noticias de los Navíos, Fragatas, Paquebotes, Bombardas, Brulotes y otras embarcaciones de que consta la Armada Ynglesa, con expresión de sus nombres y cañones de cada vajel.

Nombre de Vagel — Cañones que monta.

Royal Anne — 100; Britania — 100; Royal George — 100; London — 100; Royal Sovereign — 100; Blarfleur — 90; Blenheim — 90; Duke — 90; St George — 90; Prince George — 90; Marlborough — 90; Prince — 90; Ramiles — 90; Princess Royal — 90; Sándwich — 90; Union — 90; Princess Amelia — 80; Boyne — 80; Cambridge — 80; Princess Caroline — 80; Cumberland — 80; Devonshire — 80; Dorsetshire — 80; Lancaster — 80; Namur — 80; Newark — 80; Norfolk — 80; Russel — 80; Shrewsbury — 80; Somerset — 80; Torbay — 80; Ynvincible — 74; Neptune — 74; Culloden — 74; Bedford — 70; Berwich — 70; Buckingham — 70; Burford — 70; Prince Frederick — 70; Grafton — 70; Ypswick — 70; Kent — 70; Nortumberland — 70; Royal Oak — 70; Prince de Orange — 70; Yntrepid — 70; Revenge — 70; Sterling Castle — 70; Sulffolk — 70; Princessa — 70; Chichester — 66; Cornwall — 66; Captain — 64; Edimbourg — 64; Elizabeth — 64; Essex — 64; Hampton Court — 64; Lenox — 64; Marr — 64; Monmouth — 64; Nassau — 64; Yarmouth — 64; Vigilant — 62; Anson — 60; Augusta — 60; Canterbury — 60; Defiance — 60; Dunkirk — 60; Eagle — 60; Jersey — 60; Kingston — 60; Lyon — 60; Princess Mary — 60; Medway — 60; Montague — 60; Nottingham — 60; Princess Orange — 60; Pembroke — 60; Plimouth — 60; Rippire — 60; Rupert — 60; Strafford — 60; Superb — 60; Tigre — 60; Warwich — 60; Wercester — 60; York — 60; Princess Louisa — 58; Sundirland — 58; Tylbury — 58; Windsor — 58; Exeter — 58.

Fragatas.

Winchester — 50; Advice — 50; Antelope — 50; Argyle — 50; Assistance — 50; Bristol — 50; Centurión — 50; Chatham — 50; Chester — 50; Darmonuth — 50; Falmouth — 50; Fattkland — 50; Deptford — 60 ¿; Dragon — 60 ¿; Dreadnougt — 60 ¿; Harwich — 50; Leopard — 50; Litchfield — 50; Maidstonne — 50; Newcastle — 50; Nonsuch — 50; Norwich — 50; Oxford — 50; Panther — 50; Porfland — 50; Preston — 50; Porflands (sic) — 50; Salisbury — 50; Severn — 50; Sutherland — 50; Harwich — 50; Tavistok — 50; Glocester — 50; Ysis — 50; Guernsey — 50; Hampshire — 50; Winchester (parece duplicada) — 50; Centurión (parece duplicada) — 50; Anglesea — 46; Ruby — 44; Woolwich — 44; Adventure — 44; Crown — 44; Chesterfield — 44; Ambuscade — 44; Diamond — 44; Dover — 44; Eltham — 44; Enterprisse — 44; Feversham — 44; Folkstone — 44; Fowey — 44; Gosport — 44; Hastings — 44; Hector — 44; Kingsale — 44; Larke — 44; Launceston — 44; Liverpool — 44; Mary Gally — 44; Mermaid — 44; Pearl — 44; Milford — 44; Roebuck — 44; Pool — 44; Saphire — 44; Prince Eduard — 44; South Sea Castle — 44; Thetis — 44; Torrington — 44; Romney — 44; Loo — 44; Ludlow Castle — 44; Prince Henry — 44; Lynn — 44; Medwais — 36; Alderney — 24; Aldborough — 24; Amazon — 24; Biddeford — 24; Blandford — 24; Bridgwater — 24; Centaur — 24; Experiment — 24; Fox — 24; Glascow — 24; Garland — 24; Gibraltar — 24; Greyhourd — 24; Lowestoife — 24; Lime — 24; Phenix — 24; Port Mahon — 24; Queembon — 24; Rye — 24; Scarborough — 24; Sea Hone — 24; Sheerness — 24; Shoreham — 24; Rippon — 24; Squirrell — 24; Success — 24; Tartar — 24; Wager — 24; Winchelsea — 24; Arundel — 24; Grand Turk — 24; Ynverness — 24; Lys — 24; Mercury — 24; Nightingale — 24; Sole-bay — 24; Surprisse — 24; Syren — 24; Triton — 24; Deal Castle — 20; Dolphin — 20; Flambero — 20; Kenningten — 20; Liveli — 20; Rose — 20; Seaford — 20; Richmond — 20; Ranger — 20; Royal Caroline — 10.

Fragatillas y Paquebotes.

Nombre — Cañones — Pedreros

Albany — 14 — 14; Baltimore — 14 — 14; Drake — 14 — 14; Viper — 14 — 14; Ferret — 14 — 14; Otter — 14 — 14; Vultur — 14 — 14; Wolfe — 14 — 14; Porcupine — 14 — 14; Jamaica — 12 — 14; Kingsfisher — 12 — 14; Mercury — 12 — 14; Swcallon — 12 — 14; Fortune — 12 — 12; Furnace — 12 — 12; Badger — 10 — 14; Dispatch — 10 — 14; Falcon — 10 — 14; Hazard — 10 — 14; Hornet — 10 — 14; Hind — 10 — 14; Merlín — 10 — 14; Lizard — 10 — 14; Raven — 10 — 14; Saltash — 10 — 14; Saxon — 10 — 14; Shirley — 10 — 14; Speedwell — 10 — 14; Swan — 10 — 14; Tryal — 10 — 14; Swift — 10 — 12; Weazle — 10 — 8; Benetta — 8 — 12; Fly — 8 — 12; Grampus — 8 — 12; Hawke — 8 — 12; Hound — 8 — 12; Shark — 8 — 12; Spence — 8 — 12; Scorpion — 8 — 12.

Bombardas.

Granado — 12 — 14; Furnace — 12 — 14; Lightning — 8 — 14; Comet — 8 — 12; Firedrake — 8 — 12; Serpent — 8 — 6; Mortar — 8 — 8; Carcass — 6 — 8; Basilisck — 6 — 8; Terrible — 6 — 8; Terror — 6 — 8.

Brulotes.

Conqueror — 8 — 8; Duke — 8 — 8; Salamander — 8 — 8; Pluto — 6 — 8; Scipio — 6 — 8; Vulcan — 6 — 8; Dolphin — 6 — 8.

Vivanderos.

Trelawney — 14 — 6; Bien Aimé — sin datos. Deptford — 24; Portsmounth — 24; Princes Royal — 24.

Hospitales.

Apollo — 20; Chester — 20; Enterprisse — 20; Rochester — sin artillería. Sole-bay —sin artillería. Blenheim — sin artillería. Britania — sin artillería.

Resumen General.

Porte — Nº de Vageles

De 100 — 6. De 90 — 11. De 80 — 15. De 74 — 3. De 70 — 16. De 66 — 2. De 64 — 10. De 62 — 1. De 60 — 27. De 58 — 5. De 50 — 35. De 46 — 1. De 44 — 36. De 36 — 1. De 24 — 39. De 20 — 9. Fragatillas y Paquebotes — 41. Bombardas — 11. Brulotes — 7. Vivanderos — 5. Hospitales — 7. Total — 288.

RELACION Nº 8


Noticia de la Armada que se propone, con expresión del número de vageles de que ha de constar cada clase y cañones que deberan montar.

Navíos.

De 90 a 100 cañones — 6. De 70 a 80 cañones — 8. De 60 a 70 cañones — 46.

Fragatas.

De 50 para arriva — 15. De 40 para arriva — 6. De 20 a 24 — 22.

Pequeñas embarcaciones.


Paquebotes — 6. Bombardas — 8. Brulotes — 4. Navíos de Hospital — 2. Navíos de provisión — 2. Total General — 125.

«La representación original, obrante en el archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores, está fechada en Madrid en 1751, sin más precisiones de mes ni de día. Como indica Ozanam, tuvo que ser después del 24 de julio, fecha mencionada en el cuadro 9, y antes del 9 de octubre, fecha en que empezó la jornada anual de los Reyes en El Escorial en aquel año, es decir, que hay que situarla en el verano madrileño de 1751»

Con éste motivo elevó al nuevo monarca dos memorias de mucha importancia, una la titulada «Idea de lo que parece preciso en el día para la dirección de lo que corresponde a Estado y se halla pendiente», en la que trata varios puntos de política nacional e internacional y la otra «Representación dirigida a S. M. C. el rey don Fernando VI sobre el estado del Real Erario y sistema y método para lo futuro», en esta, divide la hacienda en dos partes, o sea en ingresos y gastos, aconseja los medios para aumentar los primeros, sin gravar más al contribuyente, aunque sin mostrarse partidario de hacer economías en todo lo que pueda contribuir al mayor realce y brillo de la casa Real.

En los ingresos trata principalmente de las rentas, como los Tabacos y Aduanas, que considera como las de más rendimiento, con la ventaja de ser en cierto modo voluntarias.

Continua aconsejando que se rebajen las cargas sobre la sal, lo que se compensaría con el aumento del consumo, puesto que así se fomentaría la cría de ganado y la salazón de pescado, evitándose al mismo tiempo la exportación, mejorando la balanza de pagos.

Teniendo en cuenta que para él, las pequeñas rentas son más gravosas, (como de la que él venía), propone un impuesto único, que le llama «Real, Catastro o Capitación», y como su base sería la de que cada cual pagará según sus haberes, no habría ocultaciones, porque se convertirían en fiscales los unos de los otros.

Más aún de este modo los contribuyentes se verían libres de las exacciones de los arrendatarios y se favorecería la libertad del comercio interior.

Para ello se tendría que llevar a cabo un nuevo catastro (que fue una de sus grandes obras), empresa ni sencilla ni económica, pero altamente beneficiosa para el porvenir de España.

A continuación y volcado en el catastro, para establecer la contribución única, ve con claridad cuatro problemas a resolver:

1º — Como el cobro ha de hacerse por terceras partes, podrían faltar recursos antes de la percepción del primer plazo, pero hay que suponer que el estado del Tesoro no sea tan precario que no permita hacer un adelanto.

2º — Que estando enajenadas muchas rentas, habría que desposeer a los dueños o luchar contra sus exigencias.

3º — Que perjudicaría a los tenedores de Juros.

4º — Se refiere a las protestas que la contribución habría de levantar en el estado eclesiástico y cree que esto se evitaría procediendo con justicia y buena fe.

Termina esta «Memoria» abogando por el fomento del comercio y de la industria, disminuyendo los arbitrios.

A resolver todos estos problemas (que no eran pequeños) se dedicó con tesón el Marqués, por medio de la redención de Juros y de los créditos contra el Tesoro.

Consejero de Estado, mediante Real decreto del día 9 de octubre del año de 1745.

Secretario de la Reina, doña Bárbara de Braganza, esposa de Fernando VI, mediante Real decreto del día 15 de septiembre del año de 1747.

En 1748 fue elevado al ministerio de Hacienda, justo cuando la situación del Tesoro Público era más precario, como claramente se desprende de las Ordenanzas por él promulgadas, con fecha 13 de octubre, que dicen: «Cuarenta y ocho años de sangrientas y continuadas guerras que sufrió el reino; la esterilidad y calamidades que ha experimentado durante tan largo tiempo por falta de cosechas, comercio y manufacturas; las repetidas quintas y levas, que fueron inexcusables para contener el orgullo y obstinación de los enemigos y conservar los reales dominios y el honor de la Corona, son las causas que han conducido a un deplorable estado su gobierno económico, la administración de la justicia y la causa pública, porque todo se ha confundido con el estrépito de las armas»

En este estado las cosas, se aplicó con toda su energía y la autoridad que le habían dado sus demostradas aptitudes y honradez, poniendo en su sitio la Hacienda en cuanto las circunstancias le fueron un poco favorables.

El día 27 de mayo de 1748, dirigió al rey una nueva «Memoria», que era un autentico programa económico; recobró de manos de los arrendatarios las rentas provinciales de que se habían apoderado mediante exiguos anticipos; dio mayor libertad al comercio interior, procurando destruir todo espíritu de monopolio con las importaciones de América, y al efecto estableció los buques llamados de Registro, que hacían los viajes con independencia de las Flotas de Indias.

Considero los metales preciosos como mercaderías y no restringió su exportación; fomentó el desarrollo del impuesto de consumo, que sustituyó por la contribución única, siendo la más pesaba sobre las utilidades líquidas de las tierras, ganado, industria, casas y comercio, para lo cual hubo de hacer un nuevo catastro, obra monumental, que esta contenida en 150 volúmenes y que se encuentra en el archivo de Simancas; pero por el tiempo utilizado en realizarla, no entró en vigor hasta la salida del marqués del Ministerio.

Honores de capitán general de la Armada y el Ejército, por Real decreto del día 22 de noviembre del año de 1749.

Caballero de la Orden del Toisón de Oro, por Real decreto del día 12 de abril del año de 1750. La ceremonia de investidura del gran collar se verificó con toda pompa en el palacio del Buen Retiro, siendo su padrino el duque de Huéscar, asistiendo en forma de capítulo el infante don Luis, que era cardenal arzobispo de Toledo; el conde de Montijo, el marqués de Scotti, el conde de Fonclara, el marqués de Montealegre, el duque de Alburquerque, el duque de Medinaceli, don Lucas Spínola; el canciller de la Orden, marqués de Canillas.

El Rey hizo esta merced a Ensenada con motivo del matrimonio de la infanta doña María Antonia Fernanda, hermana de Fernando VI, con el duque de Saboya, Víctor Amadeo María, primogénito del rey de Cerdeña, posteriormente Víctor Amadeo III de Saboya.

Caballero Gran Cruz de la Soberana y Militar Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta, por título del día 27 de octubre del año de 1750.

En el año de 1750 las rentas reales eran superiores a las de 1742 en la cantidad de 5.117.080 escudos de vellón (esto es cuadrar cuentas) y en el giro de las letras se había ganado 1.831.911 escudos; en el tiempo de seis años de paz subirían los ingresos a treinta y cuatro millones, de los que se asignaban: diecinueve al ejército, seis a la Armada y nueve para otros gastos, reservando el caudal de Indias que podría duplicarse hasta los doce millones

La Armada pasó de tener dieciocho navíos y quince embarcaciones menores al hacerse cargo de Marina y en 1751 poseía: sesenta navíos de línea más sesenta y cinco fragatas y buques menores; se armaron buques para el corso contra los moros y en aguas de América; se fomentaron el comercio marítimo y la pesca.

Con ser tan vasta y complicada su labor en los temas económicos, no dejó por ello de atender otras cuestiones, tan importantes o más que la anterior, dejando su huella imperecedera y su razón máxima el amor a su patria: inició la apertura del canal de Castilla, como mejora de las vías de comunicación de la nación; también se comenzaron las obras del camino del puerto de Guadarrama y de otros varios.

Favoreció la venida a España de los sabios extranjeros, especialmente en el ramo de ingeniería; mandó construir el castillo de San Fernando de Figueras, que fue un modelo de los de su tiempo; se mejoró el arsenal de La Carraca, se construyó el de El Ferrol y se perfeccionó el de Cartagena.

Envió a los españoles al extranjero para que estudiaran los adelantos y progresos de los demás países, descubrió al igual que habían hecho con él a un joven llamado Jorge Juan, había regresado del Perú y permanecía ignorado, ordenó que del erario publico se pusiera en la imprenta el trabajo de este desconocido «Relación del viaje y las observaciones astronómicas» que le dio a conocer en el mundo científico y después lo envió a Londres (Todos sabemos lo que significó ese viaje, para él y para España).

Fundó el Colegio de Medicina de Cádiz en el año de 1748, así como el apoyo a Jorge Juan para la creación del Observatorio Astronómico en la misma ciudad; envió a Godin, para que con algunos oficiales y guardiamarinas observasen un interesante eclipse de Sol, para determinar la longitud de Cádiz, al comparar la observación con las que se efectuasen en París y Lisboa.

Inició la elaboración de un mapa geográfico de España; aumentó y reorganizo la Real Armada y el Ejército; dedicó especial atención a los asuntos de América; alentó a Mayans a que mejorase la obra «Vida de Cervantes» con el objeto de llevar a cabo una edición del «Quijote», que superase a la que en 1737 se había hecho en Londres; propuso también la creación en Madrid y en otras capitales, de una Academia de Ciencias y de Buenas Letras.

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