Tritonia-Loti

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Tritonia-Loti




Tritonia
Tritonia
Autor desconocido.

Construido por Klavitzer en Danzig. Alemania, 1916.

Desplazamiento: 269 tn. Dimensiones: Eslora 38 por 7’02 de manga y 3’26 metros de calado. Maquina: Alternativa con 450 C.V. y caldera a carbón de 12 kg. Velocidad: máxima 10’5 nudos. Armamento: un cañón Vickers de 76’2/50 mm, un Nordenfelt de 57/37 mm y una ametralladora Rheinmetall de 20 mm.

Era un patrullero de la marina Imperial Alemana, al concluir la 1ª G. M., fue entregado en 1919 a Francia quien le renombró Loti, fue comprado en 1928 por un armador de Santander, quien unos años más tarde se lo vendió a don José López Merallo, de San Sebastián. Se encontraba faenando en aguas gallegas, al producirse el alzamiento, por ello fue incorporado a la marina nacional, y en agosto en Ferrol se le armó, fue nombrado su comandante el teniente de navío D. Félix de Ozámiz Rodríguez, siendo por ello uno de los primeros que entraron en servicio, como apoyo a la vigilancia de las costas del Cantábrico, el 21 de agosto junto al crucero Almirante Cervera, intenta apresar al Arriluce, éste no se quiso entregar, de ahí que el crucero abriera fuego partiéndolo por su centro, el 3 de septiembre de 1937 apresó al mercante británico Thorpebay, siendo obligado a dejar su presa, por estar presente y amenazante un destructor británico; el 7 seguido los cuatro bous consiguieron apagar con sus fuegos, la batería situada en la desembocadura del río Nalón, seguido apresaron entre todos al vapor Ulía, de 2.435 TRB, al ser declarado buena presa, se le rebautizo Castillo Morella, quedando incorporado a la flota nacional.

Ya en su base recién alistada, se le designo como insignia de la 1ª Flotilla de bous, basada en Ribadeo, el 12 de septiembre capturo al mercante, Udondo de 2.560 TRB, junto a su compañero Santa Urbana, cuando se encontraban frente a Gijón, el capturado procedía de Santander, pero en lastre, pero le dieron resguardo hasta entregarlo en su base de Ribadeo.

Se incorporaron el resto de compañeros, para entre el 12 y 13 dar escolta contra sumergibles al acorazado España 2º, por saber la existencia de cuatro de ellos en la zona, provocado por la subida de la Flota gubernamental, de paso participó en el bombardeo de Gijón, quedando al finalizar patrullando las aguas, reunidos de nuevo el 16 seguido bombardearon la misma población, estando en ello, fue atacado por un avión, en su caso no causo daño alguno, pero en el Santa Urbana, fueron heridos cuatro miembros de la dotación, incluido el comandante, el mismo día tuvo lugar el primer incidente con la Royal Navy, obligo a parar al mercante McGregor a pesar de ir acompañado por el destructor HMS Escort, advirtiéndole no entrara en Santander, pero no hizo caso y un sumergible salió para darle escolta, burlando así el bloqueo nacional, pero para no dar la sensación de estar a salvo, junto al Santa Urbana arrumbaron a Bilbao, realizando ambos bous un corto bombardeo, sembrando el miedo y la inseguridad.

El 19 salieron los cuatro bous dando escolta al destructor Velasco, éste era el encargado de minar los puertos de Santander y Bilbao, lo que obviamente efectuaba de noche para no ser descubierto, pero no los bous, por su tamaño no podían llevar el sistema de lanzamiento de minas, ni espacio seguro donde transportarlas, estando en su trabajo el destructor, el mismo 19 a las 08:30 a 25 millas al 020 de cabo Blanco, avisto la vela de un sumergible, quien seguramente lo divisó un poco antes y pasados unos segundos, desapareció de la superficie, era el B-6 que poco después fue hundido, al parecer habían subido cuatro, que fueron avistados pero al ver la reacción de la flotilla y el destructor optaron por sumergirse, el 21 se supo que la Flota había pasado de noche el Estrecho, ante la peligrosidad de ella, recibieron las orden los bous de Ribadeo, de pasar a Ferrol, por ello el 22 salieron todos en cumplimiento de la orden recibida, para estar más seguros, entrando en el Arsenal el 23 siguiente.

Permaneció la flotilla al completo, vigilando las Rías Altas, ante el riesgo del paso de la Flota gubernamental, de hecho el 15 de octubre al completo la unidad, apreso al bacaladero Galerna convertido en patrullero en Bilbao, con una carga de 50 pasajeros, correspondencia y 300 tn, de sal, quien llevaba un tiempo efectuando viajes entre Bayona y Bilbao, fue una buena presa que prestó grandes servicios a los sublevados, al pasar el peligro y regresar la Flota gubernamental a su base de Cartagena, la flotilla de bous regresó a Ribadeo, donde se terminó de acondicionar, al acompañar en su traslado el aljibe A-4 y el buque carbonero Hernani.

El 23 de noviembre cuando trataba de apresar al mercante con bandera danesa Lenne E, fue atacado por los bous gubernamentales Tiburón y Alcaudón, más tres aviones, quienes le conminaban a rendirse, como ya había sucedido con el Tiburón, los aviones comenzaron a bombardearle, pero no consiguieron hacer blanco, esto sin contar a bordo con ninguna ametralladora, sólo se podía defender con el fuego de fusilería, por ello los bombarderos volaban más altos, para evitar ser alcanzados; las bombas las lanzaban a mano, pero al estallar cercanas al buque causaron un muerto y tres heridos, que se encontraban en cubierta, en este momento y estando libre el mercante arrumbo a Bilbao, el comandante por fonía conecto con el Almirante Cervera, informando de la situación, pero el crucero no podía prestarle apoyo por estar frente a San Sebastián.

Pero sí le comunico D. Salvador Moreno, que: «Antes de entregarse, hunda el bou» Ozámiz le respondió «Ni me entrego, ni hundo el barco, ¡me los como!». Desde tierra por el mismo medio, se le instaba: «Ríndase Ud. Le prometemos que le perdonamos la vida. Gente como Ud. No merece morir de esa manera», a esto el comandante les respondió: «¡Vayan Uds. Al cuerno! ¡So……! ¡Cobardes! Que bajen más los aviones y me los como!» el enfrentamiento duro media hora, por levantarse una niebla y ni unos ni otros se veían a más de 100 metros, por ello Ozámiz dio orden de arrumbar a Ribadeo, sobre todo por las prisas en desembarcar al muerto y ser atendidos los heridos, pero desde Santander por la fonía seguían insistiendo para que se rindiera, cansado Ozámiz de oírlos les respondió: «Lo siento mucho, no nos rendimos. Hay mucha niebla y Ribadeo está más cerca. Otra vez será.».

Para intentar asustar algo más a los enemigos, en caso de divisar aviones, en el bou se estableció un sistema de alarma, éste fue un invento del jefe de máquinas que, lo era de la mercante D. Manuel Zaldúa Ibáñez, tuvo la idea de embarcar cohetes, para ser lanzados a mano y tratar de evitar que los bombarderos bajasen de altura, no funcionó muy bien, pero al principio sí se asustaron un tanto los pilotos enemigos, señores Camacho y Navalmuel, además modeló un cañón DCA pero de madera, con ellos aún se ajustaba más a su invento, (Zaldua, al producirse el alzamiento se encontraba en el vapor Cabo Villano, pero se presentó voluntario a la Marina en Vigo, permaneciendo embarcado en los bous Ciriza, Fantástico y Virgen de Begoña, más tarde en el patrullero Uad Martín mientras duro la guerra).

El 7 de enero del 1937 apresó sucesivamente al inglés Cap Vert, el soviético Smirnovich, y los españoles Marisa, Toñin, Ulía y de nuevo otro británico por nombre Capvert, continuaron navegando sin incidentes de mención, hasta que junto a dos compañeros el 15 de febrero avistaron al mercante Allegro, su capitán estaba a favor de los nacionales, por ello sin dudarlo paso una pequeña dotación de presa, para asegurar el buque y su capitán, entrando en Ferrol sin otros problemas, aparte de reconocer en estos días más de 20 buques, entre otras comisiones, estaba la de dar resguardo a pequeños transportes propios, entre Ribadeo y Ferrol, donde en una ocasión doblando La Estaca, se encontraron al HMS Escapade, lo que en sí era una más de sus provocaciones, por estar dentro de las aguas territoriales de España, el 3 de febrero ceso el teniente de navío D. Victoriano Sánchez-Barcáiztegui y Aznar, como jefe de la flotilla y de este buque, siendo nombrado el teniente de navío D. Luis Martín Pinillos.

Continúo al mando de la flotilla, estando presente en muchas ocasiones, tanto formando barreras para avistar nuevo buques, como dar escolta a unidades superiores, como los cruceros Almirante Cervera y Canarias, cuando subían a realizar un mantenimiento, porque la guerra demandaba mucho desgaste, y esto se encargaba a estos pequeños buques, porque los más grandes incluidos los mercantes armados, prácticamente estaban en el bloqueo de la costa mediterránea de España, quedando limitado su espacio, entre su base de Ribadeo y La Estaca, pero a veces llegaban a Avilés. El 24 de julio de 1937, cuando el mercante armado Ciudad de Valencia apresó frente a Gijón al mercante Mirupano, le acompañó hasta ser entregado a éste y el Tito, quienes lo condujeron hasta Ferrol, dieron escolta a los minadores que, entre el 13 y 19 de julio, descargaban su mortífera carga en aguas frente a Gijón, y entre el 29 y 31, repitieron escolta a los mismo buques, en la aguas de cabo Negro, Avilés, cabo Peñas y Gijón de nuevo.

Los días 6 y 7 de agosto, éste y el Tito fueron comisionados para dar remolque hasta Bañuelos, (población cercana a cabo Peñas en el saco de Gijón) por ello en zona aún en poder de los gubernamentales, a un bote donde embarcaron 10 efectivos del ejército: un cabo del requeté, falangistas dos marineros y el resto guardias civiles, con la intención de dinamitar un transformador de una mina, donde se fabricaban aceros especiales, la misión debía ejecutarse en tan sólo una hora, para poder salir de allí y regresar, pero la falta de experiencia y el saber hacer, resulto un fracaso, pues el bote a remo regresó diciendo que, les habían descubierto, cuando era imposible porque la operación comenzó a las 21:25, por ello ya de noche y un bote a remos era prácticamente imposible ser detectado. El día 10 seguido esta pareja apreso dentro de las aguas territoriales, al mercante británico Caper, gracias a que éstos confundieron a la pareja de bous nacionales, con los gubernamentales; transportaba 802 tn, de víveres destinados al Consejero de Comercio y Minas de Asturias, paso un pequeña dotación de presa y se le dio escolta hasta dejarlo en Ferrol.

El siguiente 19 ambos comandantes de los buques, recibieron una felicitación del Comandante General del Departamento Marítimo, por haber impedido la salida de Avilés, de seis pesqueros y un mercante de unas 5.000 tn, a pesar de recibir fuego de las baterías de costa de la localidad. El 2 de septiembre se encontraban frente a Avilés siete mercantes, a unas 12 millas del puerto, dándoles resguardo el acorazado HMS Resolution (al mando del capitán de navío sir Lionel Sturdee) y el destructor HMS Fame, avisado el comandante del Almirante Cervera, pocas horas más tarde estaba en la zona, se agregó a los mercantes el Maersk con bandera danesa, pero éste no se paró prosiguiendo rumbo al puerto de El Musel, el comandante del crucero lo dejó entrar en las aguas territoriales, al hacerlo recibió un aviso en forma de cañonazo, obligándole a virar, pero al mismo tiempo se había avisado a la aviación y ésta estaba en esos momentos comenzando a dejar caer bombas en su puerto, algo que ya no pudo superar el capitán del vapor.

El 3 proseguía el problema, pero de madrugada el Tritonia, informó al del crucero, haber interceptado al mercante británico Thorpebay, al intentar entrar en Avilés, informado vario rumbo y acudió a la zona, al poco de llegar el capitán del destructor pedía al del crucero nacional, que el bou dejara de efectuar fuego sobre el mercante, como era de lógica, se le respondió que si estaba dentro de las tres millas, lo que debía hacer el vapor era parar máquinas, así cesaría el fuego, en apoyo de éste se incorporó el Denis; como siempre el del destructor se basaba en la distancia, que para él era correcta y no había entrado en las territoriales de España, al final como siempre, el comandante de crucero comunico con el de éste y llegaron al acuerdo por el que no estaba dentro el vapor, pero con la tajante condición, de que el mercante debía salir aún más de la costa y no volverlo a intentar bajo ningún concepto, pues ya avisado como el resto que presenciaba la escena, no se le avisaría y sería hundido, el capitán del destructor británico se dio por satisfecho y a su vez lo comunicó a su superior, quien dio las gracias al comandante de Almirante Cervera, pero por orden del capitán del acorazado al mercante, éste puso rumbo a La Verdon, despareciendo de la escena, donde entró y al hacerlo se supo que la tripulación era toda española, y no hizo intención de volver a entrar en Avilés ni en Gijón.

Caso casi aparte, pero sucedido fielmente, en estos momentos de nuestra historia, fue que el vapor británico Margaret Rose, logró entrar en Avilés entre el 21 y 23, para desembarca víveres, pero fue sabido poco después que, dentro de los sacos iban mezclados cerrojos de fusiles (una triquiñuela más de estos señores de…G.B.), pero lo grandioso es que el contralmirante Calvert a bordo del crucero HMS Southampton, indicaba al del crucero español que, había sido revisado por los miembros del Comité de No Intervención, y que no llevaba nada militar, pero el comandante del crucero, le respondió que: «eso no era cierto, porque había sabido que al abrir los sacos dentro estaban los cerrojos»; ante ello el británico señor, sólo supo disculparse. Pero estamos seguros que a su vez bien los cobrarían; sólo como a muchos más, les interesa aprovecharse de los demás, vaya o no la vida en ello.

Continuo en su cometido hasta el 1 de octubre, por encontrarse en la mar y enviar un mensaje a sus superiores, diciendo que casi no se podía mover dada la mar gruesa que azotaba la zona, dificultándole totalmente cumplir con su misión, entre el 12 y 14 el crucero se vio obligado a regresar a Ferrol para cargar combustible, por ello quedaron el zona los bous; Tritonia, Tito, Alcázar de Toledo, Ciriza, Fantástico y Juan Ignacio, más los dos minadores Júpiter y Vulcano, por estar a la espera de poder entrar en puerto cuatro mercantes británicos, dándoles resguardo el destructor HMS Fearles, de ellos se atrevió a entrar el vapor francés Cens, (se intercepto un radio por los nacionales, comunicando a los vapores el aumento de sueldo a toda la tripulación si lograban entrar en puerto), esto quizás fue el detonante para que al menos éste último, lo intentara, pero fue interceptado y capturado por el Tritonia el 17, al estar ya la dotación de presa abordo, lo comunico al minador Júpiter, de quien había recibido la orden de efectuar la captura, porque las unidades de la Armada, sí disponían de medios para saber exactamente donde se encontraban los buques, algo que los bous actuaban casi a ojo; a su vez había regresado el Almirante Cervera, quien le dio la orden al bou de entrar en Ribadeo, lo que efectuaba a las 20:00, no hubo respuesta en contra del destructor británico, pues sabía perfectamente que era una captura legal.

A pesar de ello se cruzaron varios mensajes, entre los recién llegado tres destructores franceses, al frente con insignia de jefe de división del Le Fantasque, intimidando la captura anterior, porque el buque iba con ruta de Nantes a Bayona, el comandante del crucero capitán de navío D. Manuel Moréu Figueroa, le dio largas, mientras transmitía a Ribadeo las prisas por averiguar si la carga transportada era legal o no, cuando se le respondió que era correcta, pasadas unas horas, indico al francés que quedaba en libertad y pasaran a recogerlo para darle resguardo hasta su puerto de arribada, solucionando así otro problema, pero por ser legal la carga, de lo contrario no se sabe que hubiera pasado.

Al anochecer del 20 de octubre dio comienzo la salida masiva de buques, embarcando de todo, desde oro, monedas y obras de arte, desde Avilés y Gijón, alertado el Comandante General del Departamento Marítimo, dio la orden de salir a todos los buques a su mando, organizando barreras para impedir la salida, así se situaron dos bous y un minador, frente a Avilés, igualmente con los mismos medios, frente a Gijón, y algo más adentro de la mar, el crucero Almirante Cervera y el mercante armado Ciudad de Valencia, el viento y la mar estaban tranquilas, por ello fueron casi un centenar de buques de todo tipo los que se hicieron a la mar, todo para poder llegar a los buques que les esperaban fuera de las tres millas, la mayoría británicos; en la noche del 20 al 21, el Tritonia abrió fuego, contra dos pequeros que intentaban salir de Avilés, ante ello se vieron obligados a regresar, en estos días apresó al San Juan Nueva, 500, Carmen, 100, Alicia, 100, Asunción, 100, Nuestra Señora del Carmen, 100 y Marisa, 120, total de evadidos apresados: 1.020; el minador Júpiter realizó varias presas, las cuales se las entregó a éste y el Tito, conduciendo las cinco a Ribadeo, donde entraba el 23, pero incluso alguno a remolque de estos por no llevar suficiente carbón y otros por averías, saliendo el mismo 23 y el 26 continuo entraba en Gijón, junto al resto de su flotilla.

Fue de los que permaneció en el norte para resguardo de sus costas, hasta que al no ser necesario, en abril de 1938 fue desarmado y devuelto a su propietario, pues esto no era baldío, cuando por desgracia faltaba en toda España alimentos y de alguna forma comenzaba a moverse la economía que mucha falta hacía, sobre todo por no disponer de metales preciosos que, otros si dispusieron de ellos a placer, cuando eran de todos los españoles, no sólo de una parte de ellos.


Bibliografía: Para leer clicar sobre ella.

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